deducirás lo que fue mi vida....

¡Ay, padre mío! ¿Por qué ... ? ¡Ay, Flérida, mi alegría!

Amigo, permite que paz haya.

349.

Seamos ya dos los que las lágrimas aniquilen,

ya que somos uno en el infortunio;

esperemos en este bosque la jornada final

de nuestra vida, tan brava y rudamente trabajada.

350.

Florante guardó religioso silencio,