la flecha que acabó con el sátiro.
393.
Sin terminar aún la narración,
Minandro arribó entonces en el bosque,
con ejército y en busca de Adolfo,
y vio al amigo: ¡gran dicha y alborozo!
394.
El ejército venido de Etolia,
lo primero que proclamó por tal agnición:
"¡Viva Florante, rey de Albania!