(Si a tu llegada te recibe

con rostro alegre y muestras de aprecio,

tu cautela sea mayor, y por taimado enemigo

le tengas y con quien habrás de lidiar).

Y, para que Ibarra no se olvide de la cita, añade: Baltazar era tan buen poeta como pensador. Son los versos mismos que Antenor, maestro de Florante, dijo a éste antes de partir. Elías, hijo heroico del pueblo y muy fiel amigo, que salvó a Ibarra en dos ocasiones, y puso a buen recaudo, a costa de la propia, la vida de su amigo, es Menandro, camarada el más leal de Florante, que también le salvó la vida en dos ocasiones, y con el mayor desinterés proclamó reyes a Florante y Laura. Elías, además, hace gala de conocer el Florante. Así, dice: "Debemos entrar en el río Beata para simular que soy de Peña-Francia. Vereis el río que cantó Francisco Baltazar".

El P. Salvi, tartufo de la novela, que, humillado por Ibarra y luego perdidamente enamorado de María Clara, determinó asesinar a Ibarra por medio del hombre amarillo, armó una revolución e intento violar a María Clara en el monasterio de Sta. Clara, es el hipócrita conde Adolfo, que, humillado en la Escuela por Florante, también quiso asesinar a Florante, armó una revolución e intentó violar en el bosque a Laura. María Clara misma tiene algo de Laura, en su timidez y en sus prendas morales y físicas. Y, si Ibarra sintió fuertes celos de María Clara, lo mismo Florante de Laura. El ambiente mismo de la novela y el del poema guardan cierto aire de familia, hasta en ciertos detalles de la escena, por ejemplo, las aguas salobres del estero de Binondo y de la barra del Pásig, y las de los ríos Beata e Hilom.

Na cong maliligo,i, sa tubig aagap,
nang hindi abutin nang tabsing sa dagat.

(Cual madrugador bañista que se aprovecha del agua dulce

antes de enturbiarla la salobre del mar).

Las situaciones del poema tanto se grabaron en el alma de Rizal que, cuando compuso en Alemania su Arte métrica tagala, la construyó casi toda por medio de los versos del Florante. "El verso tagalo, dice, considera como consonantes fuertes la b, d, g, k, p, s, y t, y como débiles: l, m, n, ~g, y, y w." Cabalmente los consonantes del poema, especialmente de las cuartetas segunda y primera del Florante.