y, a seguida, sin respirar, añade:

cual culmine en grandeza

tal tableteará cuando de bruces caiga.

Por este estilo, hallará bastante el lector dentro del poema, y todavía con mayor pronunciamiento idiotísmico, que en las cortes de justicia suele desesperar a los intérpretes oficiales. No está de más decir que el Dr. Rizal, fiel a esta manera y tradición tagala, y dentro de la más íntima familiaridad, solía hablar y escribir a sus parientes y amigos íntimos de la manera indicada. Son corrientes en sus cartas las siguientes expresiones: "Supongo que la Sra. Neneng ...; muchos afectos a Sra. Neneng ...; adjunto va una carta para Sra. Neneng". Y Neneng era su hermana Saturnina.

Confesamos que, no fuera por las razones arriba indicadas, hubiéramos rasgado nuestra versión, por ser los primeros en notar que, cuanto hay de más original y elegante en el tagalo, parece en nuestra versión lugar común o imitación, sin novedad de estilo.

Véase, p. e., estos versos de la estrofa 285

Cong ano ang taas n~g pagcadaquila
siya ring lagapac naman cong marapa

los cuales, en nuestro comentario al cuento La Tortuga y El Mono de Rizal en 1911, dijimos que eran equivalentes a "Cuanto mayor es la subida, tanto mayor es la descendida". "De gran subida, gran caída", refranes—según el Diccionario de la Academia Española—que advierten que, cuanto más eleva la fortuna a los hombres, suele ser mayor la caída. Hecha así la traducción, parecerá que los versos tagalos son no más que versión del refrán español, o del de Claudiano: Tolluntur in altum ut lapsu graviore ruant; pero no es así, porque son tagalos en pensamiento, giro y expresión: arrancan, por lo menos, desde el romance de La Tortuga, anterior a la conquista, y su moraleja ha alimentado todos los proverbios sobre la materia. He aquí los principales:

Anhin mo ang lan~git na di masasapit
mahan~ga,i, sa lupa na ualang pan~ganib.