(e) Na inahahandog sa mahal mong yapac (18. A Celia).—Mahal mong en lugar de bakas nang. Este último es uno de los modernismos de la nueva edición, no usado en tiempo de Balagtás. Mahal mong es muy de la época y corriente en el Poema. Cuando el duque Briseo ofreció los servicios de su hijo Florante al Rey Linceo, dijo lo mismo:
na inihahandog sa mahal mong yapac (268. Poema)
y este verso:
nang aquing hahagcan ang mahal na bacas (273)
(f) Ang mata,i, itin~gin sa dacong ibaba (5) Al Lector.—Ang debe restituirse o añadirse antes de mata,i,; de lo contrario no habría verso. Además, la cesura caería donde debería caer, en la sílaba final acentuada de itin~gin, y no en sa, que es miembro del segundo hemistiquio.
Del poema, hé aquí lo que debe restaurarse:
(g) At niyaring nasapit na cahabaghabag (19).—At debe anteponerse a niyaring. Florante dice que la ambición de Adolfo fue la causa de todos los males, en los tres versos anteriores, y, en el cuarto, agrega: y de los míos. La adición no hará tampoco de trece sílabas el verso, porque en la ortografía del Florante, y se considera vocal y no consonante, y niya se pronuncia en una sola unidad de tiempo, y suena nia como un diptongo en ia. Los que escribieron sobre Arte poética tagala andan contestes en este punto, sobre todo, el Dr. Rizal, que dice que los poetas tagalos "pueden alargar o acortar una palabra resucitando una sílaba ya desaparecida en el uso, desdoblando un diptongo, o suprimiendo una breve". Por donde, el desdoblar diptongos y triptongos propios era una excepción, y el cometerlos, la regla general. Balagtás confirma ésto, mismo empleando niyaring en el verso de la estrofa 241,
Diua,i lumilipad niyaring cati-isan
donde iya es triptongo y niya monosílabo. De ser disílabo, el verso constaría de trece sílabas. En la ortografía moderna ésto no puede hacerse, porque y es consonante siempre y por tanto niya necesariamente disílabo. Y como el editor moderno había reformado la ortografía del poema, eliminó de un verso at, y de otro ni, para poner a Balagtás en paz con la ortografía moderna. Sin embargo, el editor moderno, por respeto al sentido, no se atrevió a lapidar niyaring en este verso de la estrofa 22, A Celia: