Y cao na bulaclac niyaring dilidili.

En Balagtás, pues, iya en niyaring es diptongo. Y lo mismo puede decirse de algunos buenos poetas de la misma era. Por ejemplo: este verso de J. Tuason en su Bertong lasing....

Ang may cani-caniyang gauing caliban~gan;

este otro de Estrella at Roger, de un autor anónimo:

Hinan~gad ang caniyang pan~gala,i, malantad,

y estos versos de la Pasión de D. Aniceto de la Merced:

Na iniyong na tatanauan
Cun sa inigo,i, ualang daan

versos en donde iya, iyo son diptongos.

Con todo, el uso no es uniforme. Depende de la pronunciación en cada caso, según el movimiento del verso y el ánimo del autor. Y ello no es porque la y fuera realmente vocal entonces, no. La y, decía ya Domingo de los Santos, era siempre consonante, y aconsejaba no confundirla con la i latina, escribiendo una por otra. Pero la ortografía de entonces, y los valores ortológicos de transición no eran definitivos, y de aquí la práctica indecisa de los poetas, y aún la de un mismo poeta. J. Tuason, por ejemplo, en lugar de cometer diptongo, como en el verso ya citado de su Bertong ..., lo desdobla en éste de su Tobías:

Boo niyang-anca,i, nanatiling tiquis;