el cual también dice en sus notas cosa igual a lo dicho por Balagtás.

(dd) Ang caniyang buhay na cahabag-habag (351).—Na cahabag-habag en lugar de at pag-kawakawak. Vida harto lastimosa o digna de conmiseración, piedad, y no vida de destierro, relegación, errabunda. No se olvide que Florante estaba atado al tronco de una higuera. No queremos decir con ésto que uacaac, o uaca-uac no es palabra castiza, no; San Lúcar la registra como tal; Aniceto de la Merced la emplea propiamente en este verso de su Pasión:

caya parang mauaca-uac (pág. 90),

y Balagtás mismo, en Orosman at Zafira la emplea en la sentida queja de Zafira:

nang pabayaan mo akong mauakauak;

no se trata de ésto, sino de que carece de aplicación racional en la situación de Florante. En poesía, como en todas las cosas, nada hay peor y de mal gusto que el desacertado uso o empleo de lo bueno y bello: equivale a echar sampagas al fango. Balagtás, que tenía un conocimiento profundo de la naturaleza humana, con su divino instinto de la belleza, fue situando, adrede, cahabag-habag en ciertos pasajes del poema, a guisa de recurrencia recordatoria del mísero estado de Florante, para provocar así con su insistencia la simpatía y compasión del lector, porque ciertos dolores trágicos fueron siempre divinos impertinentes que suelen aparecer y reaparecer, salir un instante y volver con mayor saña, como Florante decía a Aladín. De aquí que la frase trágica, inarticulada acaso, na cahabag-habag, como un llamamiento del Destino, tenga carácter de aparecido, un memento, en las estrofas 8, 19, 143 y 351.:

Dito nagagapos ang cahabag-habag.
At niyaring nasapit na cahabag-habag.
Sinundan nang taghoy na cahabag-habag.
Ang caniyang buhay na cahabag-habag.

(ee) Aniya,i, sa madlang guerrang pinagda-anan (352).—Pinagda-anan en lugar de dinaanan. La primera denota intervención personal en las guerras, que no la segunda; y Aladín, que era caudillo, se ufanaba de ello.

(ff) Cong naquiqui-umpoc sa madlang Princesa,i, (353).—Princesa,i, en lugar de Princesa. Esta es una de las dichosas excepciones en Balagtás, de convertir la pausa en cesura, elegante corte, haciendo apoyar aquella en el primer hemistiquio siguiente. De aquí la elisión, que no sería posible en la ortografía moderna, porque la i latina de costumbre se escribiría con y consonante, y no habría rima en vocal.

(gg) Sa catiyaga-an, ang pusong matipid (354).—Ang en lugar de nang. Es decir el por del. La constancia de Aladín ablandó el corazón rehacio de Flérida, y no la constancia del corazón rehacio de Aladín.