Mueve tu poderosa diestra,

esgrime la espada de la indignación,

y en el reino de Albania haz sentir

tu venganza contra los malos.

23.

¿Por qué, cielos, eres sordo para mí,

y mis sinceros ruegos desoyes?

¿Será verdad que, para un sicofanta,

tus orejas son todo oídos?

24.