Si tu deseo es que padezca,

¡cielo alto! hágase tu voluntad,

pero haz que el corazón de Laura

palpite, de vez en cuando, por mí.

27.

Y en este océano de adversidades,

cuya inmensidad tengo de vadear,

la memoria que Laura del malogrado amor haga,

será de mi pecho la única alegría.

28.