38.

Casi todo el bosque estaba sembrado

de quejidos tristísimos,

que todavía repetían y resonaban

el eco contestando en lontananza.

39.

¡Ay, Laura idolatrada! ¿por qué otorgó

a otro el amor a mí prometido,

y traicionó al leal corazón,

por quien lágrimas derramó?