mi rostro con tus labios de rubí.
52.
No parabas hasta averiguarlo,
pronto le aplicabas el remedio,
me conducías al jardín para allí buscar
de entre las flores la que podría darme huelgo y solaz.
53.
Cogías las más hermosas,
y en mi cuello colgabas
mi rostro con tus labios de rubí.
52.
No parabas hasta averiguarlo,
pronto le aplicabas el remedio,
me conducías al jardín para allí buscar
de entre las flores la que podría darme huelgo y solaz.
53.
Cogías las más hermosas,
y en mi cuello colgabas