ahora recaba de tí auxilios
tu infeliz amante en agonía.
56.
Y ahora que es inmenso mi infortunio,
no te imploro caudal de lágrimas,
una gota, aliviadora, bastará,
si arranca de tu corazón amante.
57.
Palpa ahora mi cuerpo,
examina mi herida no inferida por espada,