se ha alejado, alejado, y no quiere acudir;

¡fue desleal a mi fiel amor!

62.

En otro regazo enajenó

el corazón que mío era ya, y me engañó;

todo mi amor lo desvió de sí,

olvidó el suyo y despreció sus lágrimas.

63.

¿Qué desolación es ya la que no tengo?

¿Habrá muerte que todavía no sufra?