la infidelidad de Laura es la que emponzoña

y viene sepultando mi vida

en la fosa de los malhadados.

66.

¡Oh, conde Adolfo! aunque desencadenado

hubieras todos los males de la tierra,

tu perfidia habría agradecido,

si no me hubieses robado el corazón de Laura.

67.

Aquí se desgañitó espantosamente,