75.
Por momentos sembraba
todo el bosque de ayes,
que entonaban con el canto melancólico
de las aves nocturnas que allí reposaban.
76.
Luego se incorporó atónito,
75.
Por momentos sembraba
todo el bosque de ayes,
que entonaban con el canto melancólico
de las aves nocturnas que allí reposaban.
76.
Luego se incorporó atónito,