73.
La cabeza apoyó en la mano izquierda,
luego cogió la frente con la diestra,
como si hiciese memoria
de cosa importante olvidada.
74.
Después se reclinó a la ventura,
sin dar tregua al manantial de sus lágrimas;
sus desesperaciones iban entreveradas
de palabras: "Flérida, ay, se acabó la alegría."