y quienquiera, excepto mi padre,

no respetara el acero que llevo.

80.

¡Oh, soberano y despótico poder del amor,

que aun a padres e hijos unces a tu yugo;

cuando te apoderas del corazón de cualquiera,

todo se despreciará por seguir tus fueros!

81.

¡Y se pisoteará cuanto es santo y sagrado;

prudencia, razón, todo será en vano;