la Autoridad será desacatada,

y la vida misma, aborrecida!

82.

Este fin de mi suerte tan descaminada,

espejo claro es que debe apreciarse,

para que el que lo comprenda no esté abocado

a la adversidad superior a mis fuerzas.

83.

Dicho esto, lágrimas vertió,

pica clavó y luego gimió;