resonaron entonces, como si contestasen,
los quejidos del que estaba atado.
84.
Pasmóse el guerrero de oirlo;
fue mirando en derredor,
y, cuando nada vio, esperó su repetición;
a poco volvió aquél a gemir.
85.
Pasmóse más el valiente guerrero,
resonaron entonces, como si contestasen,
los quejidos del que estaba atado.
84.
Pasmóse el guerrero de oirlo;
fue mirando en derredor,
y, cuando nada vio, esperó su repetición;
a poco volvió aquél a gemir.
85.
Pasmóse más el valiente guerrero,