109.

Parece que tuvieron piedad, dejando de ser feroces,

del infeliz a quien trucidarían, imagen del dolor;

levantaron la vista como queriendo prestar oídos

al que no cesaba de sollozar.

110.

¿Qué sentiría, tal vez, este ligado,

ahora que dos fieras se le encaran,

cuyos dientes y uñas solo podrían ofrecerle

muerte horrorosa?