115.
¡Que no salpiquen dentro de tus muros picaduras
de la espada debeladora del enemigo;
que la tengas como la que esgrimió
la diestra del que fue tu baluarte seguro!
116.
Bascas te dio la promesa
de hacerte holocausto de su sangre,
y preferiste que bestias vertieran
la que por tu causa se hubiese dado toda.