¿de mí quién hará memoria?

123.

Con que, para mi infortunio,

¿no tendrás miaja de lágrima?

Cuando descanse en la nada,

¿no me consagrarás recuerdo alguno?

124.

Estos pensamientos me asesinan;

corred ya, lágrimas mías; y, corazón mío, derrítete;

abre, alma mía, y de los ojos salga;