tus quejidos que conturban,

amarrado, y a punto de recibir zarpazos

de dos fieros leones llenos de saña?

152.

Suspiró el que iba en el regazo,

y al solícito moro contestó:

Si no me hubieras desamarrado del tronco del árbol,

sepultado estaría ya en el vientre del león.

153.

Aliviado ya este pecho,