y no obstante mostrarte mortal enemigo,
no permitiste que trizas hicieran
de mi cuerpo, vida y padecimientos.
154.
Tu misericordia no imploro,
que me quites la vida es la misericordia que deseo;
no sabes los tormentos que sufro,
que la muerte es la vida que pido.
155.
Aquí se le escapó un grito de conmiseración