[30] Existia cuando Manzano escribió esto, pero no existe hoy.

[31] San Juan.

[32] Este pasage nos parece oscuro y no comprendemos qué aplicacion se diera al dinero ó en qué sentido se recibiera, pues no podemos creer que dolosamente y contra su derecho lo guardara la señora. Los que hayan leido la autobiografía recordarán que Manzano se consideraba con derecho á su libertad, que en cierta ocasion habiéndole dado su ama una bofetada que le hizo sangre, le dijo arrebatada de furia: «Te he de matar ántes que llegues á la edad» palabras que el esclavo no se podia esplicar. Despues de la muerte de María del Pilar, á insinuaciones de una tia libre, el esclavo dirije á su ama algunas tímidas palabras sobre el asunto, y ésta contesta: «Tan apurado estás por tu herencia, no sabes que soy heredera de mis esclavos? A pesar de estos y otros cabos nos negamos á creer que se defraudará al esclavo y preferimos confesar que no comprendemos el pasage.

[33] Nuestros lectores saben lo que es un novenario, y nos alegramos no tener que esplicarlo: á los cinco dias, descubierta su inocencia se suspendió el castigo, y...... ¡nada más! El esclavo cuenta con una resignacion que horroriza hasta los disparates con que durante el castigo contestaba al interrogatorio inquisitorial que se le hacia.

[34] Y cuando esto ya sus versos se habian leido en Europa.

[35] Pelar ó cortar el cabello era un castigo que se consideraba ignominioso, pero ¡ay! no escluia el látigo; no era más que un suplemento.

[36] Alude á otro paso que no hemos estractado. Por el presente se va notando que no era el valor cualidad que resplandeciera en Manzano: el terror y sobresalto contínuos en que habia pasado su desvalida niñez habia engendrado sin duda la pusilanimidad de su corazon. Delmonte en su breve paralelo, Paris 1845, sobre el cual hemos dado nuestra opinion en Plácido representa á éste altivo sin dignidad, á Manzano tímido y humilde, simpatiza con los versos del segundo admirando más los del primero. Nosotros hubiéramos dicho más brevemente que Plácido amó y bebió la inspiracion en los ojos de su amada. ¡Manzano no pudo odiar y lloró; y por lo mismo que no lloró más que su propia infelicidad, sus lágrimas, como la muerte de Plácido, son una mancha de su época y el recuerdo más triste que nos legará esa institucion que hoy felizmente se trata de abolir.

[37] En eso concuerdan tambien José A. Echevarría y el traductor Maddens. Este en el prólogo de su traduccion dice: «the work was written in two parts: the second one fell into the hands of persons conected with the former master, and I fear it is not likely to be restored to the person to whom I am indebted for the first portion of this manuscript.» Las poesías que traduce Maddens, como apéndice á la autobiografía, son: A la muerte, A la calumnia, una oda titulada La Religion, el soneto Mis treinta años, El cocuyo, El Reloj que adelanta, El Sueño, A Cuba, todo lo que ocupa 22 páginas de la obra, y la autobiografía 40.

[38] Manzano era devoto, con aquella devocion mezclada de fanatismo de las personas ignorantes de su época. En una ocasion lo apadrinó un eclesiástico á quien el ama dijo: «Mire usted que ese va á ser más malo que Rousseau y Voltaire, acuérdese que yo lo digo.» Y continúa Manzano: «Estas palabras me hacian andar averiguando quienes eran esos demonios. Cuando supe que eran unos enemigos de Dios, me tranquilicé porque desde mi infancia mis directores me enseñaron á amarlo y temerlo; porque hasta tal punto llegaba mi confianza en él, que pidiendo al cielo suavizase mis trabajos, me pasaba casi todo el tiempo de la prima noche, rezando padrenuestros y avemarías á todos los santos, y si al dia siguiente me acontecía alguno de mis comunes y dolorosos apremios, lo atribuia á mi falta de devocion y á enojo de algun santo que habia echado en olvido.» ¿Seria de carácter rebelde quien así discurria y así obraba? No era más que un ignorante manso. Por otra parte la observacion de su señora nos hace ver que se adivinaba su talento.

[39] Con lo que mejoró su suerte, sin ser feliz. En carta á Delmonte Octubre 16 de 1835 dice: «Mi actual situacion es capaz de postrar al corazon más firme: la sensibilidad y el pundonor luchan en mi corazon, y el silencio de mis pesares es el mejor partido que me queda inter recurro á la bondad con que me he visto favorecido de su merced.