[40] 1837 Escribió un epitafio que reprodujo D. Manuel Gonzalez del Valle en su Diccionario de las Musas.
[41] La idea de este soneto se asemeja á una del poeta italiano Ricchardi, pero no es imitacion: el pobre esclavo no habia leido hasta entónces más que rezos. Era ya conocido en manuscrito cuando se publicó, 1837, en El Aguinaldo con nota laudatoria de J. A. Echevarría.
[42] Despues de su coleccion Cantos á Lesbia, 1821, citada por Bachiller, pero poco conocida (la única que hemos visto se halla en la coleccion de Vidal Morales) se publicó en La Moda ó Recreo semanal del bello sexo, 1829, su primera composicion «En el feliz nacimiento de la Sma. Infanta D.ª María Isabel Luisa de Borbon» con una nota que decia: «El autor de esta poesía es un pardo jóven esclavo, del que no es la primera vez que el público ha visto composiciones.» &.ª
[43] En El Album dió, 1838, Ilusiones tambien con una nota de la Redaccion llamando la atencion sobre la destituida condicion del autor. En El Aguinaldo Habanero se publicó Una hora de tristeza, El Reloj adelantado, La Cucuyera y A Matanzas, tras una larga ausencia.
[44] Sin embargo, estamos con Suarez que llama á Manzano «mal dramático y excelente lírico.» No debia ser de otro modo, porque para la lírica podia bastarle su estro y lo poco que habia leido; mientras que para la dramática necesitaba el estudio, requeria una escuela de que el infeliz nunca pudo disfrutar: porque como advierte en su libro inédito el mismo crítico, en Cuba un hombre de color liberto es casi lo mismo, en cuanto á medios de instruirse y remontar el vuelo, que un hombre de color esclavo. Mucho tiempo se les prohibió escribir y si algo imprimian era clandestinamente y por anónimo. El drama se imprimió en 1842 en la imprenta de Mier y Terou. Habana.
[45] Escribió dichos Apuntes autobiográficos á vivas y repetidas instancias del propio Delmonte, á quien asimismo debemos el que se hayan conservado. Se guardan aun varias de sus ingenuas cartas en que contestaba desde la Habana á las de aquel insigne humanista, residente entonces en Matanzas: todas concluyen: «A los piés de Su Merced, su humilde siervo Juan Francisco Manzano.» En una de ellas dice: «Me he preparado para hacer á Su Merced una parte de la historia de mi vida, reservando los más interesantes sucesos de ella para si algun dia me hallo sentado en un rincon de mi patria tranquilo, asegurada mi suerte y subsistencia, escribir una novela propiamente cubana»......... «Mañana empezaré á hurtar á la noche algunas horas para el efecto.» (Manzano Habana carta á Delmonte, Matanzas, Junio 4, 1835)......... «He estado más de cuatro ocasiones por no seguirla: un cuadro de tantas calamidades no parece sino un exagerado protocolo de embusterías, y más cuando desde tan tierna edad los crueles azotes me hacian conocer mi humilde condicion»...... «Me abochorna el contarlo, y no sé como demostrar los hechos dejando la parte más terrible en el tintero, y ojalá tuviera otros con qué llenar la relacion de mi vida, sin recordar el escesivo rigor con que me ha tratado mi antigua ama, poniéndome en la forzosa necesidad de apelar á una arriesgada fuga para aliviar mi triste cuerpo de las contínuas mortificaciones que no podia ya sufrir más.» (25 Junio 1835.)
En otra de igual fecha y tambien contestando á las insinuaciones para que escribiera su historia, dice: «Idos preparando á ver á una débil criatura, rodando en los más graves padecimientos, entregada á diversos mayorales, siendo sin la menor ponderacion el blanco de los infortunios. Temo desmerecer de su aprecio un ciento por ciento, pero acuérdese Su Merced cuando lea, que yo soy un esclavo y que el esclavo es un ser muerto ante su señor; y no pierda en su aprecio lo que he ganado. Considéreme un mártir, y hallará su merced que los infinitos azotes que han mutilado mis carnes aún no formadas, jamás envilecieron á su afectísimo siervo; que fiado en la prudencia que lo caracteriza á su merced, se atreve á emitir una palabra sobre esta materia, y más cuando vive aún quien me ha dado tan largos ratos que gemir.» (carta Junio 1835). Nadie negará que á través de sus incorrecciones esas cartas resplandecen en la sublime resignacion de los mártires cristianos.
[46] En la escuela de Belen, fundada en el siglo pasado, 1712, por D. Juan Francisco Carballo, se admitían indistintamente blancos y negros: la academia de dibujo de San Alejandro, fué fundada en 1817 por el Intendente D. Alejandro Ramirez. Hasta ahora no ha dado ningun alumno digno de mencion.
[47] Tambien conserva fragmentos inéditos de un drama caballeresco de asunto Italiano Rogerio el bandido. De pequeño asistió á una escuelita de su barrio: para suministrarse libros se asoció á dos compañeros de su clase á quienes indujo al estudio, uno de ellos Luis Heredia que tambien cultivó y pronto abandonó las musas. Entre los tres, uniendo sus fondos, lograron comprar la primer Retórica que disfrutaban alternativamente 15 dias cada uno: despues por medio de otra asociacion de los mismos se hicieron de un texto de Lógica; un tercer triunvirato les dió para una Gramática Francesa y un Diccionario que aún guarda nuestro protagonista con cariño. Es verdaderamente conmovedora la sencillez con que cuenta estas primeras dificultades de su carrera, ese honrado maestro que por su perseverancia se hizo, por decirlo así, La Luz de los de su clase. Más tarde logró tomar algunas lecciones de Mr. Duplesis, á quien pagó religiosamente. El soneto La Cena que citamos más adelante, dice así:
De sus fieles discípulos rodeado
De la divina gracia circuido
Un banquete celebra conmovido
El que es señor de todo lo creado.
Lleno de santo amor y con agrado
Aun sabiendo que hay uno fementido,
En pan les dá su cuerpo convertido
Y su sangre que en vino ha trasformado.
Sublime institucion, cambio grandioso
Que á la par que sencillo al mundo asombre
Por la gran majestad de un Dios bondoso.
No hay en la historia semejante ejemplo
Feliz transformacion que hace del hombre
De la divinidad sagrado templo.