Trataron luego de partirse; porque ocho mil hombres, sin los cautivos, caballos y bagajes, eran número grande para poder sustentarse, y vivir de lo que el enemigo habia dexado de recoger.
Viendo pues la ruina inevitable si se detenian, determinaron volver á Thracia por el camino que truxeron á la venida; pero avisados de un prisionero que el paso de Cristopol estaba cerrado con un muro, y bastante gente para su defensa, tuvieronse casi por perdidos, porque creyeron tambien que tras esta prevencion, los Macedones, Thracios, y Lyrios, y Acarnanes, y los de Tesalia, todos los pueblos vecinos, juntas sus fuerzas les acometerían, ó por lo menos les defenderían el buscar el sustento, con cuya falta forzosamente habrian de perecer.
La última necesidad, como siempre acontece, les hizo resolver de atravesar toda la Provincia de Macedonia, y entrar en Thesalia, cuyos pueblos vivian sin recelo de sus espadas, porque creyeron que Macedonia, y las fuerzas que habian dentro de ella, fueran impenetrables muros para que los Catalanes los pudieran ofender. Apenas acabaron de tomar este consejo, cuando luego le pusieron en execucion, porque Andronico no les pudiese prevenir, y así desando á Thesalonica, recogiendo todas sus fuerzas, con increíble diligencia, porque el enemigo no les impidiese la entrada de los montes, caminaron por pueblos enemigos, tomando de ellos solo el sustento forzoso, porque el temor del peligro fué mayor entonces que su codicia, que por no detenerse, no la exércitaban.
Al tercero dia llegaron á la ribera del rio de Peneo, que corre entre los montes Olimpo, y Ossa, y riega aquel amenísimo valle llamado Tempe, tan celebrado en la antigüedad.
En las caserias, y poblaciones, riberas de este rio se alojaron, donde convidados de su regalo, y templanza del cielo, pasaron el rigor del invierno. Dióles ocasion para este reposo el tener llana y segura la salida par Tesalia, y la abundancia de bastimentos que hallaron en las tierra, poco trabajadas antes de gente militar. Fué este valle de Tempe tan estimado de los antiguos, así por la suavidad, y templanza del ayre, como por la Religion, y deidades que creyeron que habitaban entre aquellas selvas, y bosques, y en el rio, que le tenian por un paraíso, y propia habitacion de sus Dioses.
Los Griegos quando supieron el camino que los Catalanes habian tomado, poco seguros de que no volviesen, no los quisieron irritar, aunque la presteza de su camino fué de manera, que aunque les quisieran seguir no pudieran alcanzalles, y quedaron con nuevos temores de gente, cuya industria, y valor excedia todas sus fuerzas, y consejos.
CAPITULO LXII.
Baxa el exército de los Catalanes á Thesalia, y por concierto dexan esta
Provincia, y pasan á la de Achaya.
En entrando la primavera, salió el exército del valle y baxó á Thesalia, sin haber enemigo que se le opusiese, con que libremente se hicieron contribuir de la mayor parte de sus pueblos que viven en lo llano. Hallabase entonces esta Provincia sujeta á un Príncipe de poca capacidad, casado con Irene hija bastarda del Emperador Andronico. Estaba desavenido con su suegro, porque no queria reconocer la obediencia que debia al Imperio; porque ya en este tiempo aquella monarquia Oriental de los Griegos estaba en su última declinacion, y la mayor parte de los príncipes sujetos no la querian reconocer, porque la vieron sin fuerzas, y sin ellas qualquier derecho se pierde, que la sujecion no se da sino al poderoso. Así el Imperio de los Romanos del Occidente, ha venido á quedar en un título vano de su grandeza, porque Italia, Francia, España, y Inglaterra, que en un tiempo le rindieron tributo, y recibieron sus leyes, hoy se ven libres, porque declinó su poder, y con él se perdió su derecho; Los Godos y demas naciones Septentrionales le reduxeron á esta miseria. Luego que el Príncipe de Tesalia supo las fuerzas que tenia en su Estado, y que eran superiores á las suyas, con los buenos consejeros, y ministros fieles que tuvo, alcanzó lo que otros no pudieron con las armas, que fué persuadilles con dadivas, y con ruegos, que saliesen de su Estado; y así con una cortés embaxada, despues de haber fortificado algunas Ciudades, y puestos en defensa, porque tambien fuese esto ocasion de que los Catalanes no dexasen lo cierto por lo dudoso, ofrecieronles bastimentos necesarios, y fieles espias para que los llevasen á Achaya, ó á donde mejor les pareciese, y juntamente les dieron gran cantidad de dinero; porque quando el poder es muy inferior, no se puede tener por desvalor, y mengua redimir con dinero la vexacion que se padece.
Juntaronse los Gobernadores, y Consejeros del exército, y ponderando las dificultades y peligros que pudieran suceder de quedarse en la Provincia, juzgaron por cosa util y necesaria admitir los partidos, y caminar adelante; porque quanto mas se acercaban hácia el mediodia, tanto se acercaban á tener cerca los socorros de Sicilia, y de España. Respondieron á los Embaxadores, que ellos admitian el partido, y con esto el negocio quedó concluido, y luego por parte del Príncipe se les entregó el dinero, y vituallas, y ellos con mucha puntualidad partieron el dia que ofrecieron de salir. Con esto Tesalia quedó libre por su industria de gravísimos daños, y los Catalanes con la misma los evitaron, porque la guerra á todos es dañosa, y muchas veces el vencedor se diferencia solo en el nombre del vencido. El camino que los nuestros tomaron, fué por la parte montañosa de la Provincia de Thesalia llamada la Blaquia, que forzosamente hubieron de atravesar parte de ella.