Zurita quando refiere el camino que hizo este exército, recibió grande engaño, diciendo que la tierra que pasaron se llamaba Valaquia, porque no llegó á su noticia que habia Provincia que se llamáse Blaquia, porque Montaner de donde él lo sacó la llama Blaquia, y Zurita ignorando el nombre, y corrigiendo á Montaner, la llama Valaquia, llevado de la semejanza del nombre; pero á la Valaquia no llegaron los nuestros con cien leguas.
La Blaquia se debe llamar que es, según Nicetas en el fin de su historia, la tierra montañosa de Tesalia, que viene bien con el camino que los Catalanes hicieron, y con el nombre que Montaner la llama. Sus naturales se llaman Blacos, gente belicosa, y que tuvo muchos años oprimidos á los Emperadores Orientales, y aun hoy entre los Turcos conservan su nombre y valor, puesto que sujetó á tan bárbara y poderosa gente.
No acaba Montaner de encarecer el trabajo que se tuvo en este camino de la Blaquia, porque siempre fué con las armas en la mano, y peleando; tanta resistencia hallaron en los naturales.
Yo entiendo que una de las mayores empresas que se hicieron en esta expedicion, fué el abrir camino por esta tierra tan llena de gente plática, y valiente. Al fin la atravesaron á pesar suyo, con universal admiracion de los que conocieron el peligro, con las buenas y fieles guias de los de Tesalia.
Pasaron el estrecho llamado Thermopilas, célebre por los trescientos Espartanos que con Leonidas murieron defendiendo el paso á Xerxes, y la libertad de Grecia. De allí baxaron á la ribera del rio Cephiso, que baxa del monte Parnaso, y corre hácia el Oriente, desando á la parte del Norte los pueblos llamados de los antiguos Locrenses, Opuncios, y Epiemenides, y á medio dia Achaya, y Beocia. Llega este rio hasta Lebadia, y Haliarte, donde se divide y pierde el nombre y le muda en el de Esopo, y Ysmeno. Esopo corre por medio de la provincia Atica, hasta que entra en el mar.
Ysmeno junto de Aulide desagua en el mar Eupoyco, llamado hoy de Negroponte. Por aquellas vecinas aldeas de Locrenses se alojó nuestro campo para pasar el otoño, y invierno, y tomar resolucion de lo que se habia de hacer la primavera siguiente.
CAPITULO LXIII.
El Duque de Athenas recibe á los Catalanes.
Así que el Duque de Athenas supo que el exército de los Catalanes habia pasado los montes, y atravesado la Blaquia, envió con mucha diligencia sus Embaxadores á las cabezas del exército, temiendo que otros Príncipes vecinos recibiesen á los Catalanes en su servicio; porque como era milicia de tanta estimacion, todos procuraban tenerla en su favor, y así él con grandes ofrecimientos de pagas, y sueldos aventajados, les acordó la palabra que le dieron en Casandria de venille á servir quando él envió á Roger Deslau. Los Catalanes oida la embaxada del Duque, les pareció mas útil su amistad que la de los otros Príncipes vecinos; y así se concluyó el trato con él, que fué el mismo con que sirvieron al Emperador Andronico.
Con estos nuevos socorros el Duque se puso en Campaña á restaurar lo que sus enemigos habian ocupado de su estado.