Los nuestros, aunque confusos y turbados de golpe tan poco prevenido, con el valor y determinacion que solian, le respondieron que obedecerían con mucho gusto si les pagaba el sueldo que se les debia, pues tan bien le habian servido, y los seis meses adelantados que les ofreció quando vinieron á su servicio, que con este dinero podrían alcanzar vaxeles para volver á su patria seguros aunque mal pagados.
Replicó á esto el Duque con tanta soberbia, y con tanto desconocimiento de los servicios pasados, y dixo que se fuesen de su presencia, y se saliesen de su tierra, que él ni les debia, ni les queria pagar lo que con tanta desvergüenza le pedian: que aprestasen luego su salida, si no querian verse muertos ó cautivos. Esta respuesta obligó á los nuestros, á que determinasen antes morir que salir de su tierra sin que se les diese entera satisfacion. Hicieronle saber esta resolucion; y entretanto se apoderaron de algunos puestos importantes, á donde los pueblos aunque por fuerza les contribuian para sustentarse.
Luego que el Duque supo que los Catalanes se querian defender, hizo grandes juntas de gente, así de naturales, como de extrañas, para echarles por fuerza de su estado, pudiéndolo hacer con menos gasto, menos peligro, y menos nota de su ingratitud, si les despidiera dándoles las pagas que tan bien habian merecido.
Al fin se resolvió de hecharles por fuerza, y para esto juntó un poderosísimo exército bien desigual con nuestro corto poder, porque de Atenienses, Thebanos, Platenses, Locrenses, Tocenses, y Magarenses, y ochocientos caballos Franceses, llegó á tener seis mil y quatrocientos caballos, y ocho mil infantes, aunque Montaner quiere que sean mucho mas, pero en este caso me ha parecido seguir á Nicephoro que lo escribe harto difusamente, y pudo tener mas noticia por hallarse mas cerca que Montaner que ya no estaba presente en esta jornada, y el Griego es muy neutral quando no escribe los sucesos de su nacion, sino de las extrañas. Los doscientos caballos, y trescientos infantes á quien el Duque habia dado las haciendas que se ha dicho viendo el peligro de sus campañeros, y creyendo que aquel mismo rigor se habia tambien de executar en ellos, fueronse al Duque, y le dixeron, como entendían que aquel exército que tenia junto era para contra sus compañeros, y amigos; y que si esto era así verdad, ellos les renunciaban las haciendas que les dió, porque tenian por mejor suerte morir defendiendo á los suyos, que gozar riquezas en paz, pereciendo ellos.
El Duque confiado de sus fuerzas, que eran tan superiores á las nuestras, les respondió con palabras tan pesadas, y tan llenas de mil ultrajes y afrentas, que quando no vinieran tan resueltos de apartarse de su servicio, solo esta respuesta les obligára á procurar vengarse. Las palabras en todos los hombres han de ser muy medidas, y mas en los Príncipes, porque de la descortesía no se puede esperar sino aborrecimiento, y las mas veces deseo y cuidado de satisfacion y venganza.
Palabras descompuestas causan justa indignacion aun en los mas humildes. La cortesía es lazo con que se prenden los corazones, y usada con los enemigos suele ser medio para ablandarlos en el mayor ímpetu de su furia.
Con esto se fueron los quinientos á juntar con los demás Catalanes, y Aragoneses, y les avisaron de la ultima resolucion del Duque, de quien dice Nicephoro, que estaba tan arrogante y soberbio, viendo debaxo de su mano tanta y tan lucida gente, que ya sus designios eran mayores que destruir á los Catalanes, porque esto lo pensaba hacer como de paso, y entrar despues en las Provincias del Imperio, haciendo una cruel y sangrienta guerra hasta llegar á Constantinopla. Pero todas estas trazas atajó Dios en sus principios, porque la sobrada confianza de sí mismo nunca se logra.
CAPITULO LXV.
Victoria de los catalanes contra del Duque de Athenas, y su muerte, con que los catalanes se apoderaron de aquellos Estados, y dieron fin á su peregrinacion.
Los Catalanes, y Aragoneses luego que supieron que el Duque venia marchando con todo su campo la vuelta de sus alojamientos, hicieron lo que otras veces, quando se vieron forzados de la necesidad, que fué poner el remedio en solo su valor. Determinaron salirle al encuentro, aunque se hubiese de pelear con tanta desigualdad.