[512] Coram vobis, ante vosotros. Es la presencia grave y autorizada de uno, y así se dice que tiene gran coramvobis el de tal presencia y persona. J. Polo, pl. 123: “Éste es nuestro coramvobis; | mas no es razón que le falte | el usado titulillo, | gran soplón de suae aetatis”. De aquí la cara o rostro, y hoy la panza gorda y respetable.

[513] Influyen, pronostican, indican, verbo astrológico. Quiere decir que auguran enfermo a quien cuidar y tarea nocturna, por ser dos ocupaciones de las dueñas. De las acelgas y lentejas véase Laguna, que dice ser resolutivas de opilaciones.

[514] Cabo de año, oficio religioso por un difunto al año de morir, con su catafalco, etc.; viejas sin cabo, tan viejas que no tienen fin.

[515] De tejadillo, alude al llevar el manto encima de la frente, dejándola descubierta, que así los labios y encías dejan descubierta la boca sin dientes o sin hueso, que dice luego.

[516] Dueñas, población cerca de Valladolid, y todavía más de Palencia. La picota estaba a la salida de poblado y era algún altozano, cuando lo había: allí estaba el rollo, por ser una columna con su base, lugar de ignominia.

[517] Corr., 405: “Púsele cual digan dueñas; poner cual digan dueñas. (Es maltratar de arte que las dueñas hayan lástima y hablen de ello las dueñas)”. Ídem, 597: “Cual digan dueñas. (Por tratar y poner mal)”. Las dueñas charlan y chismean en sus juntas y nunca para bien.

[518] Ruégote, olvidando Quevedo el os pido, por el paréntesis.

[519] Envergonzante, vergonzante. Quev., Rom., 76: “Mujer moza es mucho gasto | para envergonzante lindo”. Píc. Just., 2, 2, 4, 3: “La ramera envergonzante”. Aquí alude al de Noche, encubierto que tal suena envergonzante, y como tal lo ha pintado antes Quevedo.

[520] Es don Diego de Noche figura imaginada para significar cualquier paseante embozado de los que viven de gorra, susto perpetuo de los transeúntes, coco de los padres y maridos y acíbar nocturno de los saraos y bailes de candil. Fué muy común en el siglo XVI llamar también don Fulano de Noche a los que hasta puesto el sol no mostraban sus primores y habilidades. Argote de Molina, en la Sucesión de los Manueles nos ha conservado la memoria de don Pedro de Guzmán, que llamaron don Pedro de Noche, por la dulzura de su garganta y suavidad de su música, que tuvo sobre todos los que había entonces en Castilla, la cual solamente de noche ejercitaba. Este don Diego es en parte el sablista moderno, que sablea o da sablazos, esto es, gorrón y pedigüeño. Corr., 582: “Don Diego de noche. (Poner don a quien no le tiene, y para burlarse de mujeres enamoradas)”. Este dicho de Correas alude a la explicación dada, que concuerda con lo que dice Quevedo. A lo tío Diego es en Andalucía obrar uno con socarronería, afectando sencillez y procediendo con malicia. Tal los presuntuosos del dicho de Correas, que ostentan lo que no tienen y con que se daba vaya a las enamoradas, y tal el gorrón rebozado del texto y de la explicación, donde de noche indica el rebozo y la socarronería.

[521] Ramplón, dícese de la pieza de hierro que tiene las extremidades vueltas, como herradura ramplona, y por extensión del zapato tosco de mucha vuelta o que sobresale, y el zapato de patinar o patín, ganchudo. Coloma, G. Fland., 2: “Mandó hacer doce mil pares de ramplones con que servirse de los hielos”. Barbad., Corr., vic.: “Traía medias de cordellate y zapatos de ramplón”.