[28] Gente de uña se dicen los ladrones. T. Ramón, Dom. 17 Trin., 2: “En no haber a qué echar las uñas, adiós, que me mudo”. Quev., Mus., 7: “Y mira mi Perico, | que cuando te pidieren | las doncellas de uña | como sortija, gente de la carda, | que te acuerdes del ángel de la guarda”.

[29] Corr., 195: “Lavo mis manos. (Quiere decir sálgome a fuera de culpa y del daño que pueden achacarme y venirme. Tómase del hecho y dicho de Pilatos)”.

[30] Untarle las manos, con ungüento mejicano u oro. Manrique, Laurea, 1, 8, 3: “Llega el pleiteante, úntale las manos con escudos”. Díjose del mancharse las manos con el soborno, al par de la conciencia.

[31] En P: legión de demonios. Y siempre después por verdugos.

[32] Radamanto, hijo de Júpiter y de Europa, hermano de Minos, y con él juez en los infiernos. En P: y respondiéronle: “Al justo juicio de Dios, que era llegado”. En C: Respondió un diablo que al justo juicio de Dios, el cual era ya llegado. Respondió: Esto me ahorraré.

[33] De su oficio, el más ladrón de todos, según dicen, por los retazos que sisan: No pasa un alma, todos son sastres. Cien sastres, y cien molineros y cien tejedores, son trescientos ladrones. (Corr., 270). El sastre que no hurta no es rico por la aguja. (Ídem, 83).

[34] Capeadores, los que capeaban o hurtaban de noche capas, etc.

[35] De músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco. A los que han de añadirse los otros dos costados, el enamorado y el valentón: el que es estas cuatro cosas es loco por los cuatro costados, gente ajena deste día, esto es, de juicio.

[36] “Donde se estaban mirando los sayones judíos y los filósofos”. Decían juntos, viendo a los Sumos Pontífices con sillas de gloria: “Diferentemente se aprovecharon de las narices los Papas que nosotros, pues con diez varas de ellas no olimos lo que teníamos entre manos”. (Ms. de la Biblioteca Colombina).

[37] Descaradamente, sin cara propia, pues ponen una cara a cada ocasión. Véase Guzmán de Alfarache, 2, 3, 7.