[18] Ilíada, A, 63: καὶ γάρ τ᾽ ὄναρ ἐκ Διός ἐστιν, “etenim somnium ex Iove est”. Ilíada, B, 80: “Si otro cualquiera de los Aqueos hubiera contado este sueño, lo desecharíamos y desmentiríamos; pero lo ha visto el mejor de los Aqueos”.
[19] En el libro IV, elegía 7, v. 87. “Ni menosprecies los sueños cuando vienen de las santas puertas: los sueños, cuando son santos, son muy de ponderar”. De estas puertas de los sueños, en Homero, Odisea, Δ, 809. De las clases de sueños y cuáles son como oráculos trató Macrobio, In somnum Scipionis, c. 3; donde, además, declara las puertas del sueño: de marfil las de los falsos, de cuerno las de los verdaderos, trayendo lo que dijo Porfirio al explicar a Homero: “Latet omne verum: hoc tamen anima, cum ab officiis corporis somno eius paulum, libera est, interdum aspicit: non nunquam tendit aciem, nec tamen pervenit. Et cum aspicit, tamen non libero et perfecto lumine videt, sed interiecto velamine, quod nexus naturae caligantis obducit... Hoc velamen cum in quiete ad verum usque, aciem intro spicientis admittit, de cornu creditur, cuius ista natura est, ut tenuatum visui pervium sit. Cum autem a vero hebetat ac repellit obtutum, ebur putatur, cuius corpus ita natura densatum est, ut ad quamvis extremitatem tenuitatis crassum, nullo visu ad ulteriora tendente penetretur”. Caído del cielo es lo que dice Quevedo por piadoso; pía, voz religiosa que se empleaba con los manes o difuntos.
[20] Con el libro del Dante. En C P: con el libro del beato Hipólito (del) de la Fin del mundo y segunda venida de Cristo; lo cual fué causa de soñar (yo) que veía el Juicio final. Y aunque en casa de.—Περἰ τῆς συντελείας τοῡ χόσμου χαὶ περὶ τοῡ Ἀντιχριστοῡ χαι εἰς τἠν δευτέραν παρoυσιαν τοῡ Kυρίoυ ἡμῶν Ἰησoῡ Xριστoῡ.
[21] Satyricon, pág. 368, edic. Michaele Hadrianide, Amstelodami, 1669. “Hasta ladra el perro soñando que ventea una liebre”. “Los que tratan causas, leyes y el foro ven el tribunal metido en su aterrado corazón”.
[22] Que se persuadiese que era cosa de juicio. Después (C P).
[23] De la manera que, trasposición idiomática de la preposición con el relativo. (Leng. Cerv., I, 235). Quij., 2, 7: “Sé al blanco que tiras”. Ídem, 1, 29: “Ya se ha dicho de la mala manera que Cardenio estaba vestido”.
[24] Destrocar, trocar y deshacer el trueque otra vez. Corr., p. 388: “Pelillos a la mar, que no hay destrocar”. Césped. Meneses, Historias, c. 81: “Cuando los casos de tanta gravedad llegan a destrocarse sin remedio”. Oro viejo, 1, P. 57: “Que te coma y te destrueque y te | vuelva a comer”. En P, destrozando; en C, destrocando cabezas y piernas y un escribano. Los escribanos son para Quevedo desalmados, sin conciencia, por venderla a sus clientes.
[25] Huye cada cual del miembro con que pecó, según el romance: “Ya me comen, ya me comen | por do más pecado había”. Los lujuriosos pecan contra la vergüenza, que es la guarda de la castidad y el instrumento de la vergüenza son los ojos.
[26] De sus orejas, castigo del ladrón era el desorejarle.
[27] En P: se habían calzado las almas al revés.