[498] “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 239).
[499] Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición de Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, hasta la edición de Rivadeneira. Hállase en el Ms. original y en la colección de Bruselas, 1660.
[500] “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos todos).
[501] “ha vuelto en estatura”. (Ídem).
[502] “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con la nuestra”. (Ms. de Lista).
[503] Encuéntrase este mismo pensamiento al principio de la carta que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, arguyendo al rey de Francia, Luis XIII, por las nefandas acciones y sacrilegios que cometieron sus tropas al romper la guerra contra España.
La circunstancia de verse diseminadas por el presente libro, y con especialidad por este capítulo, todas las más importantes ideas de aquella carta, sería una buena prueba, si no hubiese otras más eficaces, de que La Hora de todos fué bosquejada completamente en el verano de 1635, y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se utilizó el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido al Príncipe francés.
[504] “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo que desea”. (Los impresos).
[505] “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 239).
[506] Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente suprimido en la edición de Zaragoza (1650). La de Bruselas (1660) lo incluyó; pero las españolas no quisieron reproducirlo, y por ello, en ninguna se encuentra.