[93] Basilisco, por matar con sola la vista.

[94] Pujar, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas, ganarle por la mano, adelantarle en ceremonias.

[95] De buces, como de bruces y de buzos, bajando la cabeza, y díjose el uno de buz, como el otro de buruz, de cabeza, que suena en vascuence.

[96] Roerle los zancajos a uno es hablar mal de él por detrás, como gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos o talones. Cáceres, ps. 100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”.

[97] Que ya, tanto, que de tanto roérselos, se le ve el hueso. Sobre el que comparativo véase Cejador, Leng. de Cervantes, I, 266, 17.

[98] Coleo, posverbal de colear, menear la cola.

[99] Jeta, los labios y narices como salientes, a modo de hocico y trompa. Quev., Son., 48: “Llamava labio y jeta comedera”.

[100] Maridillo le llama, por ser poco marido, a fuer de consentidor, que por una promesa que le haga se amansa y amodorra, vase de casa y al volver tose fuerte para que el otro y ella sepan que llega y se pongan de pura visita de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo Alemán.

[101] “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid de 1648 y siguientes). Quiere decir que a los que no tienen que dar no les da el menor pie para que pretendan su mujer ni menos tomen alas en su casa, que esto es tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio, a los generosos déjales el campo libre, inventando viajes y ausencias, como hacía Guzmán de Alfarache.

[102] Trompicones, la cornamenta. A la cabeza dicen M S.