—Durillo se me hace—dijo el señor—. Segundo:
“Para tener inmensas riquezas en un día, quitando a todos cuanto tienen y enriqueciéndolos con quitárselo”.
—La primera parte de quitar a todos, me agrada; la segunda, de enriquecerlos quitándoselo, tengo por dudosa; mas allá se avengan. Tercero:
“Arbitrio fácil y gustoso y justificado para tener gran suma de millones, en que los que los han de pagar no lo han de sentir; antes han de creer que se los dan”.
—Me place, dejando esta persuasión por cuenta del arbitrista—dijo el señor—. Cuarto arbitrio:
“Ofrece hacer que lo que falta sobre, sin añadir nada ni alterar cosa alguna, y sin queja de nadie”.
—Arbitrio tan bienquisto no puede ser verdadero. Quinto:
“En que se ofrece cuanto se desea. Hase de tomar y quitar y pedir a todos y todos se darán a los diablos”.
—Este arbitrio, con lo endemoniado, asegura lo platicable.
Animado con la aprobación, el autor dijo: