[161] La tarabilla, la cítola o tarara del molino, metafóricamente, la lengua. Corr., 607: “Taravilla. (Llámase así al que parla mucho)”. Por no perder la ocasión de hablar.
[162] Corr., 168: “La ocasión asilla por el copete o guedejón. (Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y puesta sobre una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, como que va cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo el cabello de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se ha de asir de la melena, porque en pasándose la ocasión no hay por dónde asirla)”.
[163] Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna, asegurarla, porque no se vuelva atrás. Persil., 3, 19: “No hay clavo tan fuerte que pueda detener la rueda de la fortuna”. P. Vega, 5, 26, 2: “De los que perseveran mucho tiempo en su prosperidad se suele decir que echarán el clavo a la rueda de la fortuna, que la hacen estar firme”.
[164] “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
[165] “atronado”. (El Ms).
[166] Coplones, citándoos sólo los poetas.
[167] “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, el mismo día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. (Viana, Las transformac. de Ovidio, not. 1, pág. 33).
[168] De un quemado, Faetón, cuando tomó las riendas del carro del sol.
[169] Coserse la boca, callar, y aun añaden a dos cabos, como cosen los zapateros. S. Abril, Andr.: “Coseré mi boca”.
[170] “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).