[199] “quedó en ayunas. Cogióle la hora”. (Menos las belgas, todas las ediciones).

[200] “morciégalos”. (Z).

[201] Como boca de lobo, de la muy oscura. Quij., 2, 48: “Quedó la estancia como boca de lobo”. (Cejador, Tesor., L, 96).

[202] “A este grito acudieron multitud de copleros a encender sus coplas, y entre ellos iba cierto conductor (con) un mamotreto de ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, malandrín, y no las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han de abrasar el mundo’”. (Ms. de Lista).

[203] Buscón, estafador y hurtador en germanía. Oro viejo, 1, p. 48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado universal de aventureras, | espía doble de las faldriqueras”.

[204] Piramidal, que merecía coroza como pirámide.

[205] “con espetera de zancajos viejos y barri(zal)es de sobaco”. (Ms. de Lista).

[206] D. Vega, Paraís. S. Buenav.: “Va allí debajo sudando la gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por el gran cerco de sus faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas telas de las tiendas; por la portada de su casa no cabía a duras penas, haciéndola sudar y trabajar a la portada para darle paso.

[207] Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de 1634 aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado Luis de Benavente, en el entremés cantado El Guardainfante (parte primera). Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el regocijadísimo Juan Rana):

Presa os traigo una falduda,
Porque, entrando por la plaza,
Hasta que pasó, estuvieron
Detenidas cien mil
almas.