Lo que se usa, señor Alcaldito,
Gracioso y bonito,
Dice el refrancito
Que nunca se excusa;
Y por sólo hacer lo que vemos,
Las hembras traemos,
Aunque reventemos,
Tanta garatusa, tusa, tusa.
ALCALDE
Si por ver lo que se
han ensanchado,
El padre o velado,
A ojo cerrado,
Les diera una tunda,
Vive Cristo que el toldo bajaran,
Y aunque regañaran,
Ellas ahorraran
De tanta baraúnda, unda, unda.
Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas, las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera traer guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de perder el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en sus Avisos de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una colección de Romances varios de diversos autores, que este mismo año de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el siguiente rasgo:
Guardainfante era, y ya estoy
Tan otro del que me vi,
Que aprender podéis de mí
Lo que va de ayer a hoy.
Hoy risa del pueblo soy,
Ayer fuí todo su vicio,
Pues, frustrado mi ejercicio,
Dicen a mi poca medra:
Escollo armado de yedra,
Yo te conocí edificio.
Siempre pienso dónde voy,
Cómo me veo y me vi,
Que ayer maravilla fuí
Y hoy sombra mía no soy.
Galas, vivo ejemplo os doy,
Pues, por salir de mis quicios,
Os muestro en claros indicios
Mi mal, que a todos excede,
Ejemplo de lo que puede
La carrera de los vicios.
Acuérdome que tenía,
Por gala de tan buen aire,
Valentía en el donaire,
Donaire en la valentía;
Pero ya ha llegado el día
En que estoy tan desvalido,
Que las damas que he servido
Me dicen al fin postrero:
“¡De lo que fuiste primero
Estás tan desconocido!”
Aplauso que el mundo da,
Por mi gala merecido,
¿Quién como yo le ha tenido?
¿Quién como yo le tendrá?
Dicha que se pasó ya,
Hoy es de penas abismo,
Y así, deste silogismo
Quedo tan desengañado,
Que, de mí mismo olvidado,
No me acuerdo de mí mismo.
Pendiente me vi colgado
Junto al lugar más dichoso,
Yo, de ninguno envidioso,
Y de todos envidiado;
Mas ¡ay desdichas del hado,
Cuánto acabas, cuánto puedes!
Pues, araña entre las redes,
Me cuelgan, como de almenas,
En un retrete que apenas
Se divisan las paredes.
Por mí se puede cantar,
Cuando mis desdichas toco:
“¡Mundo loco, mundo loco:
Nadie debe en ti fiar!”
En pobre y solo lugar
Me han puesto mis vanidades,
Pues del tiempo las crueldades
Me traen a aquestos retiros,
Aquí, donde mis suspiros
Pueblan estas soledades.
[208] Carcabueço dicen, con b y con cedilla, el manuscrito de Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del propio modo se ve en La Culta latiniparla y en otros manuscritos y libros antiguos. El Diccionario de la Academia no se acuerda de esta palabra, como ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros porque, significando carcavueso lo mismo que carcavón, aumentativo de cárcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos o arrojar sus huesos, parece que no tiene lugar en esta voz la z, cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se combina de otra manera.
[209] Con pinta de, que parecía. Pintas son las rayas de los naipes, por las cuales se conocen aun antes de descubrir las figuras. Fons., Vid. Cr., 2, 20: “En la casa del jugador hasta la hija conoce una primera por la pinta”.
[210] Carantamaula, propiamente carátula o careta figurando una cara muy fea. Poem. heroico, 1: “Un hombre tentación, carantamaula, | que no puede enseñarse sino en jaula”. Lope, Inobed., III, p. 550: “Ésta es la carantamaula, | que dijeron que es pescado”.
[211] En grupa, atrás, como montar en o a la grupa de la cabalgadura, donde va la gurupera.
[212] Tan lejos, en la retahila que acaba de contar. Este párrafo es de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.