La leucorrea, flores blancas, es un padecimiento vulgar; las mismas causas debilitantes á que ántes hemos hecho referencia, el uso de vestidos de poco abrigo y la costumbre de no usar ciertas prendas de vestido interior, destinadas á cubrir partes del cuerpo que conviene preservar de la humedad, facilitan la presentación de este padecimiento.

Durante el embarazo la campesina está sugeta á esa multitud de trastornos que caracterizan la patología de la preñez: vómitos, hemorragias, varices, albuminúria, neurálgias diversas, eclampsia, etc.

La distocia no es más común entre las campesinas que en otros grupos femeninos; pero á causa de las razones que expusimos al tratar de las enfermedades de la infancia, ofrece mayor gravedad. Casi siempre el médico es llamado después que por la comadre ó curiosa se han puesto en práctica multitud de absurdos procedimientos, ofreciéndosele como es consiguiente al práctico dificultades sumas para salvar á la paciente. Si se trata de hemorragias puerperales, que no son raras, por desgracia, casi siempre llega tarde; y en los casos de posiciones viciosas del feto, de ordinario es imposible una oportuna rectificación.

Los cuidados posteriores al alumbramiento son nulos entre las campesinas; el régimen higiénico no existe; la madre deja el pobre lecho pocas horas después del parto, y si bien este mal parece que no las perjudica en el acto, casi todas sufren más tarde las consecuencias, manifestadas en forma de prolapsus uterino, hemorrágias secundarias, etc. No son extraños los casos de fiebre puerperal. En no pocas ocasiones la convalecencia de un alumbramiento no es más que el principio de una tísis que lleva rápidamente al sepulcro á una madre.

Durante la lactancia, hemos observado á menudo que las mamas eran asiento de linfitis, de grietas y de tumores.

La galorrea, ó sea la secreción excesiva de la leche, se presenta con frecuencia.

Por último, los tumores no malignos y el cáncer de las mamas se encuentran en el cuadro patológico de la mujer de nuestros campos.


ENFERMEDADES EN GENERAL.

Ninguna otra afección como el paludismo merece el primer lugar en este estudio, por la importancia que tiene en la patología puertorriqueña. Puede asegurarse que todas las enfermedades que en Puerto Rico se padecen, principalmente entre los campesinos, se relacionan con el paludismo: cuando él no las constituye, á lo ménos las complica.