El 9 llegamos al Rio de Tarija como á las once del dia, y caminando rio arriba, observamos á su entrada tener á la parte del N una sierra alta. A la legua otra sierra al lado del S, una y otra montuosas; y por el medio de ellas corre este rio. Se registran á una y otra márgen cuantiosas maderas de nogales, laureles, cedros, quina-quina, pacaràes, lapachos, &a. La sonda de este dia, de á cinco cuartas en lo menos, y lo restante de tres varas, salvo una canal de á tres cuartas su sonda: aquí paramos en un recodo à la parte del S, habiendo caminado este dia 5 leguas.

El 10 salimos de este parage, y caminando hácia el poniente, dá el rio dilatadas vueltas de N á S, y á la parte de este le entra un rio llamado Santa Cruz, que debe su origen al dicho Cerro de Calilegua. Hállense en medio de este rio unas piedras pómez: divídese el rio en dos brazos, uno á la parte del S, y este tiene de dichas piedras; su sonda, de mas de dos varas, y otro á la parte del N, que fué por donde pasamos; su sonda tres cuartas de agua. Hállanse diferentes piedras en medio del rio, pero dan seguro paso. Al ponerse el sol paramos en una de estas piedras, junto á una barranca que está al lado del N: caminamos este dia 6 leguas. Su sonda, de mas de tres varas, salvo las dichas canales: tiene el rio barrancas altas y maderas de las ya dichas.

El 11 caminamos al salir el sol: reconocimos bojeaba el rio con mucha variedad, y tenia en sus márgenes barrancas tan eminentes que pasaban de treinta varias de altura; y á la legua encontramos una rápida canal que entraba por el N, y traia piedras menudas. Su sonda, de cuatro cuartas; y á la parte del S está una vistosa isleta, llena de árboles y laureles y otros árboles: tenia esta isleta como una legua de largo. Observamos ser tanta la copia de tigres este dia, que de cinco y de seis paseaban las riberas. Se encuentra en medio del rio una piedra pómez, de altura de dos varas, y de longitud doce, y de ancho dos y media varas; dividiendo el rio en dos brazos: el del S con menos agua, y el del N con tres varas de agua.

Caminabamos escasos de comida, por habersenos mojado la pólvora, que la caza era nuestro alimento; y sin saber como, de lo alto de una barranca cayó, al pasar, al rio una cierva, y atracando la canoa, la tomamos viva, sin mas lesion que estar desquijarada, quizá de la caida. Acordéme con este prodigio, de la promesa de mi Seráfico Patriarca, y le rendí las gracias con el Te-Deum al Supremo Proveedor de todas las cosas. Paramos este dia à puestas del sol, al lado del S, junto á unas saucerias; y la sonda de este dia, salvo las canales, fué de mas de tres varas. Anduvimos 5 leguas.

El 12, al salir el sol, seguimos nuestra navegacion: á la legua encontramos una canal; la sonda de á vara. Hace aquí una vistosa isla de monte al S y N: aquí se divide el rio en dos brazos; el del S es de mas aguas. Observamos una barranca que mira al poniente, de desmedida altura; su cimiento de piedra pómez: aquí paramos. La sonda de tres varas; salvo las expresadas canales. Anduvimos este dia tres leguas, por haber parado á mediodia.

El 13 caminamos al salir el sol, y á poco paré, por haber enfermado, y me mantuve el 14.

El 15 caminé á las diez del dia: á la legua se halla una canal, con sonda de menos de vara: sigue una encumbrada barranca al lado del N, como de una legua. Hace una isla de famosa arboleda, de largo media legua: dá aquí el rio una vuelta al S de legua; vuelve al N, que es su giro. Hace el rio dos brazos, y en medio forma una isla de nogales; el del lado del N es de mas agua. Vuelve á la legua á dividirse en dos brazos; el del N de mas agua: su sonda dos varas; y lo demas de este dia, salvo la expresada canal, de á tres varas. Anduvimos este dia 4 leguas.

El 16, salimos al salir el sol: dá el rio vueltas de N á S, y al poniente á una y otra márgen hay elevadas barrancas con algunas cuevas, criaderos de tigres; y los hay con tal abundancia, que los veiamos de cinco y seis, pero sin hacer daño. A la parte del N vimos una indiada; vino uno de ellos á la canoa, y díjome ser chiriguano. Los demas con la novedad se quedaron admirados: diéronme paso. A la media legua se divide el rio en tres brazos: el del medio es de mas agua, pues tiene cinco cuartas: aquí hace una dilatada playa, y aquí finalizan las dos sierras de N á S. A la media legua, á puestas del sol, llegamos al Rio de Centa, que hasta este parage llaman Grande al Rio de Tarija.

El Rio de Tarija corre del N: pasa por una elevada sierra, y es su curso muy despeñado hasta incorporarse al de Centa, que viene del poniente, á quien contribuyen sus aguas los rios de San Andres, San Ignacio é Iruya, cuyas vertientes vienen del Perú, y juntos componen el de Centa, así llamado: porque antes de llegar al frondoso Valle de Centa se llama de San Andres; y aquí pierde el nombre este, y toma el de Centa, en cuyas márgenes está construido un fuerte y reduccion de vistosa fabrica, que el año de 1779 hizo el Señor D. Andres Mestre, actual Gobernador y Capitan General de la provincia del Tucuman: tiene este fuerte 40 plazas. La reduccion es de indios Mataguayos y Orejones, que estan al cargo de religiosos de mi órden.

Y caminando rio arriba de Centa, sin saber donde estaba dicho fuerte y reduccion, á la media legua encontré una senda. Aquí atamos la canoa, y salí á pié con el práctico à reconocer terreno: á poco encontramos con un paso del rio y lo pasé desnudo; á poco encontramos con otro paso é hice lo mismo; y al otro paso me quedé á dormir esta noche.