Muy magníficos señores: La de v. m. recebí en respuesta de la mia, y huélgome en extremo que esos señores no estén de opinion de venir á acometer á pasar por este fuerte, y plega á Dios que así sea, porque tan mal hecha cosa no habrán hecho jamas españoles, yo he oido y visto que muchas veces se pide en semejantes negocios que les paguen, pero dejar fuertes nunca lo he oido, ni visto, ni pienso que verdaderos españoles hagan tal traicion. Vuestras mercedes se acuerden que otros estando enojados han ganado fuertes á su Majestad y no perdídoseles, siento yo estas cosas como español y deseoso que nuestra honra no se acabe de perder; vuestras mercedes miren bien lo que hacen porque les juro que hallen más dificultad en todos los pasos que si vuestras mercedes fueran turcos, y junto con la traicion harán la mayor bisoñería que jamas soldados hicieron, porque con grandísimo trabajo saldrán con su intencion. Nuestro Señor dé á vuestras mercedes mejor consejo, y guarde sus muy magníficas personas como desean. De Harlem, á 22 de Noviembre de 1574.—Besa á vuestras mercedes las manos su servidor, Francisco Verdugo.
Á LOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES ELECTO Y SOLDADOS.
Muy magníficos señores: Esta mañana ántes que fuese el dia envié á pedir licencia á vuestras mercedes para hablalles, y salió el señor ayudante con alguna cantidad de arcabuceros y mosqueteros, diciendo lo que ellos hiciesen sería hecho de parte de todos, yo le supliqué que me hiciese merced que pudiese hablar al Sr. Electo y á los demas, porque traia una carta de su Excelencia, y á boca, muchas cosas que decir á vuestras mercedes de su parte tocantes al servicio de Dios y de su Majestad y á honra de toda nuestra nacion, y asimismo les traigo dineros, y en paño y seda lo que quisieren ó hobieren menester. Vuestras mercedes estaban tan de prisa y deseosos de caminar, que no me quisieron oir, sino inviarme y decirme que me fuese, como lo hice; ya que esto es pasado, me ha parescido con intervencion del Sr. Coronel Francisco Verdugo, que gobierna esta tierra, suplicamos á vuestras mercedes cuan encarecidamente podemos sean servidos de esperar ahí en el alojamiento que tienen por mañana mártes en todo el dia, que en este tiempo habrá llegado aquí musiur de Hierge, el cual dará órden á vuestras mercedes de lo que se ha de hacer sin que parezca que vuestras mercedes van alterados y se eviten muchas desórdenes que podria haber. Nuestro Señor, etc. De Harlem, á 29 de Noviembre de 1574.—Despues de escrita ésta ha llegado correo de Amsterdam que dice cómo era llegado allí musiur de Hierge, el cual escribe será aquí luégo.—Servidores de vuestras mercedes, D. Rodrigo Zapata de Leon, Francisco Verdugo.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,
EL COMENDADOR REQUESENS,
EN 6 DE AGOSTO DE 1575, DESDE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Holgué de saber por la carta de v. m. de 26 del pasado que fuesen salidos los alemanes de esa villa con quietud, y que quedasen los burgeses de ella más contentos con la gente que entró de guarnicion, y al capitan Mechenan, teniente del Conde de Ebres, á quien he escripto la satisfaccion que tengo de lo bien que se ha portado con su gente, y como v. m. me lo ha escripto, y en cuanto á proveer esa villa de vituallas y municiones de guerra, se hará lo que se pudiere, y asimismo en socorrer á la gente, que por allá queda, que yo lo deseo harto, pero me hallo con grandísima falta para todo; Dios lo remedie, y él guarde, etc.
Deseo saber los efectos que hace la armada de Amsterdam, porque si se tiene aquella costa sólo por complacer á los de la villa y por entretener marineros para cuando sean más menester y que no se vayan entre tanto á los enemigos, se podrian inviar acá algunos capitanes y marineros, pues hay hartos navíos, y hacerse con ellos por esta parte algunos efectos. Vuestra merced me avise de su parecer, y cuántos y de qué calidad son los navíos que agora se entretienen allí, y cuáles son los que no se pueden excusar.