DEL COMENDADOR REQUESENS,
EN 3 DE SETIEMBRE DE 1574, DESDE.....
Muy magnífico señor: Bien habrá dos meses que no he recibido carta de v. m., aunque me acuerdo haberle escrito algunas en este tiempo, que es de tanta necesidad y carestía de dinero, que me falta para muchas partes, y siendo todas tan forzosas, bien puede entender el cuidado que me debe de dar; pero con todo esto se han proveido para los gastos de esa armada de pocos dias acá, una vez 6.000 florines y despues 20.000, que lo uno y lo otro sé que ha llegado, y aunque parezca pequeña suma, es muy grande respecto de las necesidades, y así entiendo que con ella y la buena diligencia y maña de v. m. se debe entretener bien esa armada, y porque de la de España há mil dias que no tengo aviso y pierdo ya la esperanza de su venida, siendo el tiempo tan adelante, holgaré para en caso que no venga, que se sabrá con el primer correo, que v. m. me avise, los navíos que forzosamente le parece que deben ahí entretener, y cuáles, y con qué número de gente, y qué costa harán en cada un mes, los cuales han de ser aquellos que bastaren á guardar ese puerto y entrada, y los canales, y no para fuera, pues no viniendo la armada de España, no podemos ser señores de la mar.
Por avisos del Maestre de Campo Valdés, entiendo la necesidad en que está Leyden y el esfuerzo que el Príncipe hace para socorrella; bien entiendo que v. m. tiene tan buena correspondencia con el dicho Valdés, que no será necesario encargarle que para lo que tocáre á esto y á lo demas del servicio de S. M., le dé toda ayuda y asistencia, mas con todo es bien que tenga entendido cuánto conviene apretar á Leyden y las demas plazas, y que no sean socorridas, y así v. m. en cuanto á esto ayudará, por su parte, con navíos y con gente, segun se ofreciere la necesidad.
CARTA AL CORONEL VERDUGO.
Ilustre señor: La de v. m. recibí y fué leida públicamente en escuadron á todos los soldados, y en lo que v. m. dice, le han informado que yo, con los más soldados, hemos determinado de ampararnos de la armada que está á cargo de v. m., ó acometer á Esperandam, de cualquiera de las dos cosas estaba yo y estoy muy descuidado, y por el consiguiente, creo que los demas lo están ansimismo, porque aunque esta alteracion de presente esté en el término que está, no debe v. m. pensar ni otro alguno que hay tan baxos pensamientos y tan poca gana de servir los soldados á su Majestad que en lo que toca á su Real servicio discrepen un punto, procure v. m. proveer con mucha diligencia la gente que ahí está, mandando á los municioneros lo que el Sr. Maestre de campo ha mandado en otra ántes de ésta y lo que de nuevo invia á mandar, de modo que no les falte la comida y lo más necesario, y esto sin descuido, cuando otra cosa no se pueda hacer, mande v. m. quitallo de las propias bocas de los más principales y ricos de esa tierra, y áun de los pobres que lo pudieren suplir, y cúmplase con los soldados, que no son de parecer de quedarse cincuenta como v. m. dice, ántes quieren redoblar mucho número de gente en ese paso si v. m. innova y excede de lo que en ésta se le suplica, y ansí me pidieron se lo requiriese y protestase á v. m. de parte de todos los de esta alteracion, é yo así se lo pido y requiero á v. m. por evitar otros mayores daños, que de no proveello se recrecerán en el deservicio de su Majestad; dicen que no les haga v. m. entender que en ese Harlem falta para tan poco número de gente el recaudo necesario habiendo cerveceros y panaderos y otras maneras de tratos de que lícitamente á buena cuenta y razon v. m. puede tomar lo que mandáre y quisiere, póngole á v. m. por delante el estado en que las cosas están, y el poco achaque que es menester para darse con la carga en tierra con tan excesivo desórden como de no proveerse esa gente se recrecerá acá y allá, y para descargo de ellos y mio, y de este consejo, guardo el traslado de ésta y de todo lo más que aquí se negocia y despacha para enviallo á su Majestad con esto que los soldados despachan, y las más copias se guardan para su tiempo para que su Excelencia sepa cómo v. m. fué requerido y avisado ántes de todo requerimiento de desórden, y con esto acabo. Nuestro Señor, etc. De este Consejo, 19 de Noviembre de 1574.
CARTA DEL CORONEL VERDUGO
ÁLOS MUY MAGNÍFICOS SEÑORES, LOS SEÑORES
ELECTO Y SOLDADOS, EN LA HAYA.