AL CORONEL VERDUGO,
EL COMENDADOR REQUESENS, 7 DE AGOSTO
DE 1574, DE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Recibí la carta de v. m. de 3 de éste, y con otro responderé á los particulares de ella, que no tengo lugar de hacello en ésta, más de decir que huelgo mucho con la cuenta que v. m. me da de lo que allá pasa, y yo espero en Dios que los enemigos no saldrán con sus designios, y que v. m. les ha de defender que no hagan ahí ningun daño. Yo me hallo aquí buscando dineros para enviar á todas partes, y por mucha diligencia que se ha hecho no se han hallado hasta ayer más de 900 libras, que se envian, de crédito, á pagar en Amsterdam, que será letra cierta y segura, segun el pagador ha dicho, las cuales cobrará el oficial del dicho pagador que allá está, y los gastará señaladamente para socorrer con ellos á los capitanes y marineros, conforme á lo que á v. m. le pareciere: y tambien va carta mia para los de esa villa, en que les escribo pidiéndoles hagan fianza á los capitanes de las vituallas que tomaren para los marineros, y no he hablado sobre ello al burgomaestro que aquí reside, por haberse quedado en Brusélas y no ser venido hasta agora. Y con lo uno y otro, procure v. m. que se entretengan todo lo que se pudiere, que en pudiendo se enviará más recaudo. Guarde, etc.
AL CORONEL VERDUGO,
DEL COMENDADOR REQUESENS,
EN 14 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.
Muy magnífico señor: Pocos dias há que envié 6.000 florines para ir entreteniendo los gastos de esa armada, y deseo tanto que se sostenga, que con ser las necesidades de acá extremas, envio agora otros 20.000 para el mismo efecto; v. m. procure que se repartan de manera que duren el más tiempo que pueda, y que en éste se hagan algunos efectos, que si fuese verdad lo que me han escrito, que los marineros de Incusen y Hoornen no han querido embarcarse en el armada de los enemigos, y la nuestra de España acabase de llegar, de que há dos meses que no tengo aviso, podria ser que v. m. hiciese con ésa muy gran servicio á Dios y á S. M., y yo estoy cierto que v. m. no perderá ninguna ocasion, y que estará con los ojos muy abiertos para si se ofreciere alguna novedad en Incusen y en cualquiera desotras villas, que podria ser habellas cada dia, y Dios las encamine á su servicio; y guarde, etc.
AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,