Por tener á v. m. en la estimacion que al principio dije, he querido decille todo esto, y aseguralle que deseo remediar las necesidades de su persona y regimiento, y que cuando no se hiciere, entienda que es por no poder más, y que los que nacieron con la obligacion que v. m., me han de ayudar á llevar esta carga y trabajo, que si bien estoy en el mayor que nunca hombre estuvo por faltarme dinero para todo, se ha de esperar en Dios que, como en causa suya, ha de abrir el camino para el remedio por donde no pensamos; como le habia abierto con la rota del conde Ludovico, si no lo atajáran nuestros españoles con su motin, que no sólo me hicieron perder el tiempo, pero todos los medios que para ello habia, de que Dios sea bendito.

Pesóme en extremo del subceso que hubo en el Waterlant, y que le cupiese tanta parte del daño á la gente de v. m., y quisiera que el Conde de la Rocha le hubiera dejado más ingleses para rescatallos, porque cuando yo le dí órden que los inviase, no sabía lo que allá subcedió y tenía fin por ciertos justos respetos de inviallos á Inglaterra, y no se podrá hacer agora lo uno ni lo otro, porque no me han avisado qué número de ellos ni en qué forma han llegado adonde se habian de traer. Pero cuando v. m. haya sacado su gente, será muy bien que de todos los que se tomaren de los enemigos, se haga lo mismo que ellos hicieron de nuestros alemanes; y el no haber hecho yo cortar la cabeza á Aldegonda y á otros prisioneros, ha sido por respeto del Conde de Bossú, cuya libertad deseo todo lo posible, y holgaré que se trate la de su primo y del capitan Corcuera y otros caballeros que están con él, en trueque de los prisioneros de Harlem, aunque no entiendo si v. m. dice de las cabezas de los ingleses que agora se tomaron, ó de los burgomaestres y otros que están presos desde que se tomó aquella villa, parte de los cuales habia yo ofrecido dias há por un burgomaestre de Medialburgo, como lo verá v. m. por las copias de las cartas que aquí van en frances, las cuales se inviaron á Medialburgo y nunca ha habido respuesta, ántes dicen que tienen apretado al dicho burgomaestre. Pero puédese tratar de los otros que quedan en Harlem y avisarme v. m. cuando estuviere concertado para que se dé la órden que convenga, de manera que no sea contraria á la que se dió por los de Medialburgo; y volviendo á lo del Conde de Bossú, yo no sé que pueda hacer por mi parte más que lo que ofrecí seis meses há á su hermano de dar por él á Aldegonda y á cuantos otros presos tuviese, y habiéndolo inviado á tratar el dicho su hermano con el Príncipe de Orange, me dixo que le habia desengañado que no lo daria sino por el Conde de Biera, ó por cuatrocientos mil escudos, que lo uno y lo otro es tan gran disparate como se dexa considerar, y en que yo no puedo hacer nada, y holgaré mucho de que venga acá el mayordomo del dicho Conde de Bossú, y que entre tanto vaya allá en prendas por él uno de los presos de Harlem, y al Conde de la Rocha he escripto que haga en esto lo que v. m. le pidiere. Si se puede haber dinero nos sobra gente, y se podrá inviar ahí la que fuere menester para ocupar de nuevo el Waterlant, y aunque los vecinos de él merecen que se les haga todo el mal que v. m. dice, conviene, si algunos se redujesen, regalallos para ejemplo de los demas, porque es imposible con sola la fuerza sostener toda la tierra, y habiéndose publicado el perdon, conviene que cada uno, por su parte, procure de persuadir á esa probe gente que se aprovechen de tan gran merced como el Papa y su Majestad les hacen, y que con el buen tratamiento que á los unos se hiciere, se aseguran los demas. Las urcas que se escaparon de España y han llegado ahí y á Zelanda, habrán hecho gran daño á la venida de nuestra armada, y han sucedido tantos inconvinientes para ésta, que me tienen con gran cuidado, como lo son, entre otros muchos, haber quitado las torres y señales para las honduras y navegacion, y no haber en toda esa provincia puerto seguro, y lo que v. m. dice del de Hemdem, es de mucha consideracion, así por la que siempre se ha tenido de no romper con ningun príncipe libre del imperio por muchas ocasiones que ellos nos den, como porque no sé si sería fácil el poder nuestra armada tomar el dicho puerto y villa de Hemdem, luégo en llegando, con sola la gente que trae; todavía sin que lo entienda nadie, me invie v. m. una muy particular relacion de la calidad y fuerza de aquella villa y puerto y de cualquier otro de que en esa provincia le parece que nuestra armada se podia aprovechar, y en fin, de los efectos que le pareciere que con ella se pueden hacer, así en Holanda como en Zelanda y en cualquier otra parte, presupuesto los estorbos que en todas hay, que aunque yo tengo de esto diversas relaciones, holgaré mucho de tenella de v. m., como de persona que tiene tanta experiencia de estos Estados y tanto celo al servicio de su Majestad, y que no habrá dexado despues que está en Holanda de platicallo con marineros, aunque, como he dicho, ha de ser todo con gran recatamiento, mayormente lo de Hemdem, que nadie ha de entender que se ha pensado en ello.

Bien creo que de los pasaportes que da el Conde de la Rocha, deben de nacer inconvinientes, aunque sin culpa suya, sino de sus oficiales. V. m. tendrá, por su parte, la mano para que se excuse sin que se pueda entender que no se obedece lo que el Conde ordena, que yo le escribo para que de aquí en adelante no se den sin muy gran causa. Guarde, etc.


AL CORONEL FRANCISCO VERDUGO,

EL COMENDADOR REQUESENS,
EN 4 DE AGOSTO DE 1574, DESDE AMBÉRES.

Muy magnífico señor: Hoy he recibido la carta de v. m. de 22 del pasado, y ántes habia recibido las de 16 y 20, y despues de hechas llegó el dinero y pólvora que envié al Conde de la Rocha, que fué todo el que se pudo juntar en esta villa, y de ello habrá cabido á v. m. y á su gente la parte que se habrá podido, y yo holgára que fuera todo el socorro junto, pero no ha sido posible, y como en otras he escrito á v. m., he hecho todo lo que he podido por proveello, y sea cierto que siento en el alma no podello remediar, y yo he venido á esta villa á buscar dineros y hago todo lo que puedo, y no siendo ayudado de ninguna parte, mal se puede remediar habiendo tanto que cumplir, y yo sé muy bien lo mucho que v. m. ha servido y trabaja, y tengo de su persona la satisfaccion que es justo, y así me ha de ayudar por su parte á llevar esta carga, como le pido por merced lo haga, en que se entretenga su gente con el socorro que se les ha dado, y los marineros de esa armada, hasta que de acá vaya recaudo, que será lo más presto que se pudiere, y v. m. procure que los navíos estén en órden, para que venida nuestra armada en salvamento, de la cual hasta agora no tengo nueva que sea partida, aunque creo que lo será, puedan salir al camino para ayudar á que la del enemigo no la haga estorbo en tomar puerto; y fué de mucha importancia lo que v. m. hizo en defender á los enemigos que no tomasen el fuerte de junto á esa villa, y si como v. m. dice, que se dexan de hacer muy buenos efectos contra ellos por la falta que tenemos de dineros, que me duele infinito, plega á Dios de remediallo como más conviene á su servicio.

Yo creo muy bien la dureza que tienen los de Waterlant de no rendirse si no les dejan vivir en su falsa religion, y miéntras no vivieren en la nuestra católica y se conserváre el autoridad de S. M., se pueden desengañar que no serán perdonados, ni harán bien sus negocios, que como se cumpliese con estas dos cosas, en todas las demas yo holgaria de complacelles. Guarde, etc.