Otra compañía de dicho regimiento.

En Harlem.

Otras cinco compañías de alemanes altos del regimiento del Conde de Ebrestayn, y ahora han salido de allí las compañías de caballos de Juan Baptista y Camilo de Montes, que van la vuelta de la Haya.

Las dos compañías de caballos de D. Juan Pacheco y Aurelio Palermo, están aloxadas en unos cenos entre Blardinque y Merlan, y la de arcabuceros de García de Valdés está tambien en otros cenos entre Meslan y Granesanda.

Muchas de las cuales dichas compañías se mudan de un dia á otro, conforme á las necesidades que ocurren.


LAS ÓRDENES QUE PARESCE QUE SE PODRIAN DAR PARA RESTAURAR LA REPUTACION Y DISCIPLINA QUE SOLIA HABER EN LA INFANTERÍA ESPAÑOLA SON LAS SIGUIENTES, SALVO OTRO MEJOR JUICIO.

Primeramente, que en la eleccion de los capitanes, alférez, sargentos, cabos descuadra, se observe la ley y la órden que en tiempos pasados se solia guardar y observar en esta nacion, y que como en cosa tan importante y de donde generalmente proceden todas las faltas que de algunos años á esta parte se han visto en ella, no se haga en lo venidero eleccion de ninguna persona para capitan que no sea exercitada y experimentada de muchos años de guerra, para que el tal sepa cómo ha de gobernar y habilitar sus soldados, y no que los soldados de su compañía vengan á ser sus maestros; porque de no hacerse esto, y que los capitanes vayan de primer boleo á aprender en el arte, se siguen muy muchos inconvinientes, y de la misma manera de las muchas elecciones que hacen de sus alférez, sargentos y cabos descuadra, no guardando, como no guardan, la órden que en esto por lo pasado se solia y acostumbraba.

Que es muy justo que los Capitanes generales de los ejércitos, que son los que han de proveer las compañías de infantería española, observen las costumbres antiguas, para que se haga como conviene al servicio de su Majestad, que las provean informándose de los Maeses de Campo de los méritos de cada uno, porque son los que han de pelear con ellos, y los que mejor les pueden informar á los Capitanes generales de los méritos y servicios de cada uno, pues los conocen y tienen cuenta con ellos; en cuanto á los alféreces, sargentos y cabos descuadra, que es tambien justo que se provean conforme á la costumbre antigua, y que por lo ménos hayan servido seis ú ocho años sin haber dejado la milicia y servicio en la misma infantería española, y que los capitanes en la provision de alférez, sargentos y cabos descuadra, den cuenta á los Maeses de Campo para que con su aprobacion los hagan, y para que los Maeses de Campo lo sepan para dar cuenta dello á los Capitanes generales, y haciéndose la eleccion desta manera vernán á ser bien y méritamente proveidas las compañías en persona de los alférez, y las banderas en los sargentos, y las ginetas en los cabos descuadra.

2. Que los tales capitanes, siendo los que conviene, sean favorescidos y honrados de sus Generales, los cuales, juntamente con esto, les den la autoridad que se requiere para el gobierno y disciplina de sus soldados, y para poderles arrestar y refrenar segun les paresciese convenir.