Sin las varias islas de la América que pusieron término á su viaje precisamente á la altura en que se le prometia la India, su pérdida hubiese sido segura. En el paralelo que navegó no habría visto tierra sinó cerca de la China y esta, situada por Toscanelli á ciento veinte grados de Lisboa, distaba en verdad doscientos treinta grados. Así pues, aun suponiendo que los vientos y el mar le hubiesen sido propicios en un trayecto tan largo.—¿Donde hubiera podido proveerse y como subsistir por mas de dos meses, con falta absoluta de víveres?—Cuando se considera que Colon se engañó por ciento diez grados asombra tanto riesgo y que errores tan enormes hayan sido coronados de los mas felices sucesos.
En vano se ha dicho en disculpa de Toscanelli que sospechaba la existencia de un continente intermedio, ó al menos de una vasta isla entre la Europa y el Asia.
Pero de tal sospecha no se observa vestigio alguno en sus cartas, escluyendo por otra parte esta hipótesis, su única y absoluta longitud de ciento veinte grados. Ciertamente lo estravió la aparente simetria de su nuevo sistema; asi se comprende que despues de haber, con el testimonio de Polo, agregado cerca de ciento diez grados de longitud á la parte conocida de la tierra, debia llegar necesariamente á disminuir la misma longitud á la parte desconocida del Océano.
En este viaje habia sido Colon muy feliz; los vientos aliseos llevaron sus bajeles por un mar bonancible con deliciosa rapidez. Pero un fenómeno desconocido hasta entonces debía presentarse y dejar perplejo al Almirante. Como no era conocida la desviacion de la brújula ni se creia en otro Norte que en el Norte del Mundo, sin pensarse en la atraccion magnética que debia hacerse sentir al separarse de los paralelos septentrionales, el fenómeno tenía que ser alarmante é inesperado.
Los pilotos que iban en la expedicion ocurrieron al Almirante sobresaltados para que este les explicase la causa de lo que observaban. Hallábase él tan ignorante á este respecto como ellos, pero por no desconsolarlos les dió una explicacion sofística, como hizo Galileo la primer vez que fué consultado respecto á la presion atmosférica sobre la columna de agua.
No está el mérito de Colon en haber descubierto la América, pues jamas pensó él ni sus contemporáneos en la existencia de un nuevo continente.
Las tierras incognitas se suponian agregaciones del continente Asiático y nada nuevo se creía descubrir. Pisando ya la tierra Americana, hacía esfuerzos por reducirla á las informaciones de Marco Polo.
El mérito de Colon está en haberse puesto denodadamente al servicio de la ciencia tal cual se hallaba en aquellos tiempos, en haber aceptado de los sabios una teoría científica y en haberse lanzado á practicarla sin arredrarse ante la necesidad de surcar mares desconocidos y de alejarse de la tierra como nadie se habia alejado. Colon mas que la América ha descubierto el Océano; reveló el misterio de su camino y los mil viajeros que tras él se lanzaron y descubrieron mas tierra que él, no tienen tanto mérito, porque él abrió los horizontes que se creían impenetrables.