Por muy audaz que fuese aquel aventurero, por mas que hubiese estado con Colon en su primer viaje en las Antillas, no podía lanzarse en una expedicion de esta clase, sin llevar personas inteligentes, que la dirigiesen, aun que le fuese impuesto por las autoridades de España ó aun que este se hubiese entendido libremente con él, no se explica de otro modo la presencia de Vespucio en esta expedicion.
Apesar de que Colon había dado noticia de haber hallado la costa de un Continente, recordarán nuestros lectores que tales noticias eran muy inciertas, al extremo que la creencia de ser tal Continente la tierra visitada, no provenía sinó de una conjetura que hizo aquel al observar la desembocadura de rios tan grandes que no podían nacer en una isla.
Esta circunstancia prueba la confianza que Vespucio tenía en sus conocimientos cosmográficos, pues aunque iba en la flota un piloto, ya se sabe lo que eran estos en aquellos tiempos, hombres puramente prácticos en la navegacion.
Partió la expedicion del puerto de Cádiz en 18 de Mayo de 1499, haciendo rumbo hácia las islas Canarias, donde hecha la conveniente provision y demás aprestos, zarpó de la Gomera y despues de veintitres dias de viaje con viento fresco y con rumbo al S. O. se avistó una tierra, reconociéndose haber hecho un trayecto de mil trescientas leguas desde la ciudad de Cádiz.
Poco puede interesar el relato de las dificultades que ocurrieron para el desembarque y exploracion de la tierra descubierta; la circunstancia de haber reconocido en ella dos grandes rios, uno que corria de Oriente á Poniente y que debía ser el Orénoco y otro de Sur á Norte y que debía de ser uno de los brazos del mismo rio, que forman sus deltas sobre el Océano, nos dan el punto de llegada, concordando esta descripcion que hace el Vespucio con la de Herrera del viaje de Ojeda, en que asegura que llegó á las bocas del Orénoco. De este punto la exploracion descendió hasta seis grados al Sud de la Línea Equinoccial segun lo afirma Vespucio, de modo pues que es una gran extension de costa la que aparece explorada en este viaje, habiendo visitado en ese trayecto el Golfo de Párias, doblado el Cabo San Roque hasta el punto de la costa del Brasil que hoy se llama Natal cerca de Parahiba. Esta explicacion concuerda con lo que dice Vespucio al final de su carta, de que en este viaje navegaron mas de cinco mil leguas.
Resulta de esto tambien que fué en esta expedicion la primer vez que se cruzó la Línea Equinoccial y no como lo pretende Herrera, en la que Pinzon hizo con posterioridad.
Pertenece á Vespucio la gloria de estas observaciones como pasaremos á demostrarlo.
En la carta primera dirigida á Lorenzo de Medici, que publicamos en el Apéndice, refiere que navegando hácia el Sud entraron á la Zona Tórrida dentro del Trópico de Cáncer y á los pocos dias de navegar por esa Zona, estando el Sol en el zenit á medio dia, no tenían sombra alguna, siendo así que á otras horas, se veía la sombra á unos ú á otros de los puntos del horizonte, hasta encontrar que tenían uno y otro Polo equidistantes, siendo iguales los dias y las noches, esto es: que se hallaban bajo la Línea Equinoccial. En seguida dejó de ver la estrella del Norte y apenas divisaba las estrellas de la Osa Menor, reconociendo que había pasado la Línea seis grados al Sud.
Los únicos instrumentos de que podía valerse eran, el cuadrante y el astrolabio, así es que tuvo gran trabajo para poder determinar la longitud, recurriendo al medio de observar de noche las oposiciones de un planeta con otro, sobre todo de la Luna que es de mas rápida marcha; comparando estas observaciones con el Almanaque de Juan de Monterregio, compuesto para el meridiano de la ciudad de Ferrara, acordándolo todo con las tablas del rey Don Alfonso, que en aquel tiempo habíanse acercado mucho á la verdad; aprovechóse de la circunstancia de la conjuncion de la luna con Márte que debía tener lugar el 23 de Agosto de 1499, que para aquel meridiano de Ferrara debía ocurrir á las doce de la noche ó media hora despues y en este hecho basó sus observaciones, que le dieron ochenta y dos grados y medio del meridiano de Cádiz ó sea una distancia de mil trescientas sesenta y seis leguas.