[INTRODUCCION.]

Los mares unen y no separan los Continentes—La navegacion es tan antigua como la humanidad misma—Europa, tierra de promision de los antiguos—América, tierra de promision de los modernos—Exploracion terrestre del Asia—Marco Polo—Camino marítimo—Gran problema económico—Grandes descubrimientos.

Los Océanos que parecen separar los continentes, han tenido y tienen al contrario el grandioso destino de facilitar su comunicacion recíproca; esa gran masa de agua que apenas deja sin inundar las elevaciones de la tierra, apareciendo los grupos de la humanidad refugiados en ellas como náufragos de una universal catástrofe, la ha derramado el Creador para nivelar las profundidades del abismo y ofrecer el camino mas practicable en todas las latitudes.

Es sobre la superficie variable, hermosa ó imponente de esos mares, que la no menos variable atmósfera de la tierra se renueva cotidianamente y el Dios de las energías del mundo la distribuye en todas direcciones, ya con la violencia de los huracanes, ya con la suavidad de las brisas.

Tres cuartas partes del Globo son necesarias para esa asombrosa elaboracion, sin la cual no seria habitable y ese puñado de seres esparcidos sobre las cumbres superiores al nivel de las aguas, puede decir con orgullo que respira el álito de la mas gigantesca Creacion del mundo.

Nada es mas seductor que el mar; nadie permanece impasible en sus orillas; nadie escucha su murmullo, nadie admira su azulada superficie, nadie gira la mirada en el círculo de sus horizontes sin sentirse conmovido y atraido con el transporte de una pasion mas sublime que todas las pasiones y cuando el cielo se oscurece, cuando el huracan se desencadena y terribles ondas se levantan bramando, hirviendo y formando en sus cúspides blanca y vaporosa espuma, como otros tantos mónstruos que escupen con furor al firmamento, el alma mejor templada reconoce su miseria y su impotencia, y en el momento de encarar el abismo, piadosa se eleva á las alturas.

Asi, aun en el estado mas primitivo, los grupos humanos, no han permanecido en las orillas de los mares sin lanzar á ellos bajeles mas ó menos poderosos que les trasportasen á desconocidas regiones.

La civilizacion, que empieza donde quiera que el hombre reposa de su lucha con la naturaleza por haberla ya dominado; cuando la inteligencia se aclara como un líquido se transparenta si no se agita; cuando el pensamiento se produce y la razon se eleva; la civilizacion, que busca siempre espacio donde extenderse como la luz, si surgió en los mas risueños climas del Asia, preparada por una raza poética y vigorosa, no pudo quedar estacionaria, y buscó donde esparcirse.

La Europa debió ser como á su vez lo fué la América, la tierra de promision, y el Mediterráneo el fácil camino por donde se llevasen colonias, mercancías y riquezas. Despues, cuando por esa ley de la continuidad del progreso, la Europa superó á todo el mundo en civilizacion, retornó al Oriente su poderosa influencia.

Las Naciones privilegiadas que se acrecentaban con ese movimiento, con ese flujo y reflujo del esfuerzo humano, eran las que tenian un puerto sobre el Mediterráneo, la España, la Italia, la Francia. Ellas recogian las riquezas del tráfico y hacian tributarias á las otras naciones alejadas del gran camino surcado por las naves del comercio.