Esa marcha retrospectiva, ese reflujo de corriente civilizadora hizo fijar mas tarde la atencion en las riquezas del centro del Asia. Ellas eran un miraje encantador, un delirio, un sueño, una adivinacion del Paraiso y entre otros exploradores menos felices, esa fantasía llevó en 1253 al veneciano Marco Polo á grandes exploraciones y venciendo obstáculos al parecer insuperables, penetró en las regiones misteriosas y codiciadas. Muchos años despues, en 1295 regresó con los honores de un gran explorador, pero sin poder ofrecer los medios prácticos para establecer un comercio fructífero y contínuo. Sus relaciones eran como cuentos de Hadas; excitaban á la vez la imaginacion y la codicia, pero no habia mar; el agua no nivelaba el abismo para lanzar los bajeles; no habia sinó llanuras y montañas que exigian mayores riquezas para atravesarlas, que las riquezas que pudiese producir el cambio.

No eran aquellos tiempos como los presentes en que el amor á la ciencia es bastante estímulo para armar y dirigir expediciones aunque sea al Polo, donde no existen sinó desiertos y montañas de hielo. Grandes perspectivas de riqueza se necesitaba entonces para arrostrar los peligros de los mares.

Pero el explorador veneciano habia dado el primer paso de los grandes descubrimientos.

El objetivo era hallar ricos mercados para el comercio; eso estaba ya descubierto; faltaba solamente el camino que á ellos condujese.

Los antiguos habian navegado alguna extension de la costa de Africa y se sabia que esa costa se prolongaba al Sur; pero era todo lo que se sabia aun dos siglos despues de la exploracion de Marco Polo.

Las Islas Afortunadas, llamadas despues Canarias, habian sido descubiertas por algunos viajeros, antes que Betancourt las conquistase en 1339 y aunque circulaban noticias de otras tierras, nada mas se conocia de un modo positivo.

Divulgáronse por toda la Europa las relaciones de Marco Polo; prisionero de los genoveses y puesto por estos en libertad, habia referido, primero de palabra y despues por escrito, todas las peripecias de su viaje. Eran conocidas con el nombre de El Millon de Marco Polo, por las grandezas que mencionaban. Desde entonces era el gran problema económico hallar un paso marítimo á las regiones del Oriente.

El Nuevo Reyno de Portugal con una poblacion marítima considerable y en una época de entusiasmo y audacia, en que se creía, capáz de todas las grandes empresas resolvió buscar el paso á lo largo de la costa de Africa.

En sus expediciones sucesivas descubriéronse las Azores, las Islas del Cabo Verde y varios puntos de la mencionada costa, hasta que Bartolomé Diaz llegó hasta el Cabo de las Tormentas, que el Monarca, por una feliz inspiracion, quiso fuese llamado Cabo de Buena Esperanza.

Tenian lugar estos sucesos en 1487 quedando reconocida toda la costa Africana hácia el Sur, suspendiendo los portugueses sus exploraciones, que diez años despues debia continuar Vasco de Gama, doblando ese Cabo y realizando esa esperanza.