[CAPITULO XIV.]

Quien merecia haber dado su nombre al Nuevo Mundo—Inocencia de Vespucio—Cuando apareció el nombre de América—Opiniones sobre este nombre—Carácter de Vespucio—Nobleza de sus sentimientos—Paralelo entre Colon y Vespucio.

Ha dicho un gran poeta francés que hay hombres desgraciados respecto á sus descubrimientos; Cristóbal Colon no pudo dar su nombre al Continente que descubrió y Guillotin no pudo quitar el suyo á la máquina que inventó.

Pero, bien miradas las cosas, ni Colon ni Américo tenian un derecho perfecto á cubrir con sus nombres la inmensa extension de los Continentes Americanos, sí este derecho derivar debiese de la prioridad del descubrimiento ó de la exploracion completa de sus costas.

Colon recien en su cuarto viaje tuvo evidencia de que era un Continente la tierra que tenia delante, pues en su tercer viaje, como lo hemos dicho, no hizo sinó conjeturarlo.

Vespucio exploró muchísima mas extension de costa y tuvo ántes que aquel la evidencia de que eran las de un Continente. Ninguno de los dos exploró un palmo de terreno en la América del Norte, de modo pues que el fallo de la posteridad no puede pronunciarse en favor de uno ni de otro nombre.

Á lo que Colon tiene incuestionable derecho es al Océano, pues aun admitiendo como verdaderas las expediciones anteriores de los Escandinavos á la América del Norte, Colon fué el primero que se lanzó cientificamente por el anchuroso piélago, buscando la solucion del mas grandioso problema económico de los tiempos modernos. Así pues el Atlántico debiera llamarse Océano de Colon.

La conciencia universal prescindiendo de estas consideraciones, ha querido honrar á Américo sirviéndose de su nombre para señalar la tierra de promision que debe resolver mejor que las que se buscaban, aquel gran problema de la humanidad.

Sí hay en esto injusticia debe reconocerse que Américo no contribuyó á ella, no usurpó derechos ajenos, no lanzó imposturas, como se ha pretendido, para conseguirlo.